EL PAGO DE LA DEUDA AL CLUB
DE PARÍS
Muchos sectores del llamado
campo nacional y popular y del progresismo argentino expresaron varias criticas
a la actitud de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner de pagar la deuda
con el Club de París utilizando reservas del Banco Central de la República
Argentina, argumentando principalmente que esta medida es anti popular y anti
nacional debido a que esos fondos se podrían haber utilizado para resolver el
hambre de nuestro pueblo o utilizado para mejorar la educación y la salud de
todos los argentinos. En otras palabras, que el gobierno de Cristina decidió
honrar la deuda del sector financiero a costa de la deuda social que mantiene
con nuestro pueblo.
La primer aclaración es que la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina
imposibilita la utilización de reservas para financiar planes productivos o
programas sociales. Por lo tanto, estos recursos utilizados para el pago de la
deuda con el Club de París no podría utilizarse para
fines sociales ni productivos.
Pero imaginemos por un
momento que sí podrían utilizarse. Sin embargo, tampoco las criticas de los
autocalificados nacional y popular o del progresismo argentino tendrían
validez.
Esta discusión hace acordar
a la critica recibidas por Perón cuando nacionalizó los ferrocarriles. Se le
decía que era una medida antinacional y antipopular porque utilizaba recursos
para comprar ferrocarriles a los inglese que estaban obsoletos y que por lo
tanto esa medida era funcional a los intereses del imperio británico.
Ahora bien ¿cuál es el
error de ambos análisis, es decir, el de tratar de anti popular y anti nacional
a Perón por nacionalizar los ferrocarriles y a Cristina por pagar la deuda al
Club de París?. En ambos casos se descontextualiza la
medida. Es decir, para saber si una medida es nacional y popular se debe
contextualizar.
Cuando Perón decidió
nacionalizar el ferrocarril la Argentina comenzaba un fuerte proceso de
industrialización que implicaba la creación de puestos de trabajo, la reducción
de la pobreza y la indigencia y la distribución del ingreso. Es decir, la
compra de los ferrocarriles se insertaba en un contexto de desarrollo económico
y social iniciado por el gobierno de Perón. Y en ese contexto se debe analizar
la medida.
En otras palabras, no era
la nacionalización del ferrocarril para profundizar el modelo agro exportador
que beneficiaba exclusivamente a los terratenientes argentinos en detrimento de
la mayoría de la población. Este ejemplo muestra que una misma medida en contexto diferentes puede ser caracterizada de distinta
manera.
Vayamos al pago del Club de
París por parte de la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Esta medida se
produce en un resurgir del proceso de industrialización luego de casi 30 años
de neoliberalismos que destruyeron el aparato productivo Argentino junto con
una desarticulación social a partir del aumento del desempleo, la pobreza y la
indigencia.
A partir de 2003 la
economía argentina inició nuevamente un modelo de valorización productiva con
fuerte inclusión social sobre todo verificado a partir de la reducción abrupta
de la desocupación.
Este nuevo modelo económico
se llevo a cabo a espaldas del Fondo Monetario Internacional que recomendaba
nuevamente la aplicación de medidas ortodoxas como lo venia haciendo desde
mediados de la década del setenta a partir de la dictadura militar. En efecto,
el programa neoliberal que implicó el quiebre de la industria nacional, el
aumento de la deuda externa, la fuga de capitales, la concentración del capital
y el aumento de la marginación social fue consecuencia de los paquetes
económicos “sugeridos” por el organismo internacional a partir de la dictadura
militar de 1976.
Por lo
tanto, este organismo internacional a partir de la década del ochenta, y
utilizando como condicionante el fuerte endeudamiento externo generado durante
la dictadura militar, ha intervenido en forma creciente en la aplicación de
diferentes políticas económicas funcionales a los sectores dominantes, internos
y externos, en detrimento de los sectores medios y populares. Tanto las
políticas de ajuste estructural aplicadas por Alfonsín como las políticas del
Consenso de Washington establecidas por Menem y De la Rua que fueron impuestas
por el Fondo Monetario Internacional implicaron una desarticulación económica y
social a favor de los sectores dominantes nacionales y extranjeros.
Por lo
tanto, cuando Néstor Kirchner decidió construir un nuevo modelo económico y
social caracterizado por la valorización productiva y la inclusión social debió
pagarle la deuda al Fondo Monetario Internacional. En este sentido, el pago de
la deuda al organismo internacional significó liberarse de una institución que
a través de sus exigencias, en sintonía con los grupos dominantes, era un
impedimento para el desarrollo social y económico del país.
Sin
embargo, era de esperar que el organismo internacional en representación de los
intereses de los sectores dominantes no se quedara tranquilo. Y así fue.
Presionó para que la reestructuración de la deuda con el Club de París sea
monitoreada por el Fondo Monetario Internacional. Pero si esto era así, volvían
las presiones por parte del organismo internacional para imponer recetas
ortodoxas y de nuevo los planes de ajustes que caracterizaron a la Argentina
desde mediados de la década del setenta.
De esta
forma, el pago al Club de París vuelve a reafirmar la intención del gobierno de
liberarse de esta institución cómplice de la destrucción sistemática de nuestra
economía y de nuestra sociedad. En otras palabras, el pago al Club de París
reafirma la intención del gobierno de Cristina de profundizar un modelo de
valorización productiva con inclusión social iniciado en el 2003; para así de
esta forma profundizar el desarrollo económico y social y terminar
definitivamente con el hambre de los argentinos.
Si esto no fuera así y el pago de la deuda al
Fondo Monetario Internacional y al Club de París fuese una política anti
nacional y anti popular para empobrecer más a nuestro pueblo surge entonces una
pregunta ¿por qué el gobierno de Menem símbolo de lo anti nacional y anti
popular no pago ni la deuda con el organismo internacional ni la deuda con el
Club de París?. Justamente, debido a que la deuda con
estas instituciones les era funcional para la aplicación de políticas
neoliberales que terminaron saqueando la economía argentina.
En
resumen, en un contexto de industrialización con creación de puesto de trabajo
tanto el pago al Fondo Monetario Internacional como al Club de París es, al
igual que lo fue la nacionalización de los ferrocarriles por parte de Perón,
una medida nacional y popular.
EL PAGO AL
CLUB DE PARÍS II
Para entender la importancia del pago de la deuda al Club
de París con reservas del Banco Central es fundamental comprender primero como
funciona el Fondo Monetario Internacional y para que el organismo internacional
presionó para participar en la reestructuración de dicha deuda.
El Fondo Monetario Internacional se creó una vez finalizada
la Segunda Guerra Mundial (1939 – 1945). En julio de 1944, cuando se acercaba
el fin de la guerra, se concretó el llamado Tratado de Bretton Woods entre los
gobiernos aliados, quienes sabiendo del triunfo comenzaron a trazar los
diferentes mecanismos para la reconstrucción de las distintas economías y el
comercio internacional una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial.
En
este sentido, se estableció, entre otras cosas, la constitución de distintos
organismos internacionales con el objetivo de ordenar la economía y las
finanzas internacionales para la posguerra. Una de estas instituciones fue el
Fondo Monetario Internacional. De esta forma, el 1º de mayo de 1947 el Fondo
Monetario Internacional dio comienzo formalmente a sus operaciones, siendo uno de
sus objetivos centrales colaborar con el desarrollo de los países periféricos.
Sin embargo, el resultado de la actuación del
organismo internacional fue otro. En efecto, el accionar del Fondo Monetario
Internacional terminó siendo funcional a los países desarrollados en detrimento
de los países en desarrollo.
En particular en la Argentina, el Fondo
Monetario Internacional fue totalmente funcionales a los distintos sectores
dominantes locales y extranjeros y en contra de los intereses sobre todo de los
sectores populares pero también de la clase media. La intervención del Fondo
Monetario Internacional ha condicionado el desarrollo del país a los intereses
de las grandes multinacionales y a los sectores dominantes internos.
La pregunta inmediata entonces que uno se tiene
que hacer es ¿cómo el Fondo Monetario Internacional condicionó el desarrollo
económico y social de la Argentina?. O de otra manera ¿cómo el accionar del
organismo internacional terminó beneficiando a los sectores dominantes internos
y externos perjudicando a los sectores populares y la clase media argentina?
Para responder estas preguntas es fundamental entender como funciona el
organismo internacional.
Una de las funciones centrales que comenzó a
tener el Fondo Monetario Internacional fue la de conceder fondos a los
distintos países, sobre todo los subdesarrollados que son los que tienen menos
posibilidades de acceso al financiamiento externo.
Cuando el organismo internacional otorga un
respaldo financiero al gobierno argentino, como a cualquier otro gobierno, este
último debe comprometerse a adoptar una serie de medidas de política económica
con el objetivo central de garantizar el cumplimiento en el pago de la deuda
externa. Ese compromiso del gobierno nacional se conoce como “condicionalidad”.
El Fondo Monetario Internacional exige la
presentación de una “carta de intención” o también denominada como “memorando
de política económica y financiera”, en la cual el gobierno nacional describe
las medidas que implementara durante el período de acuerdo como contrapartida
al respaldo financiero otorgado por el organismo internacional.
La
función del Fondo Monetario Internacional es, por lo tanto, la aprobación del
memorándums mandado por el gobierno nacional a cambio de ayuda financiera.
Posteriormente, el organismo internacional se encarga de controlar y fiscalizar
la aplicación de las distintas políticas económicas detalladas en el
memorándums.
De
esta forma, el Fondo Monetario Internacional fue imponiendo a los países
subdesarrollados, y particularmente a la Argentina, los distintos paquetes
económicos, como las políticas de ajuste estructural de la década del ochenta y
el Consenso de Washington en la década del noventa, que terminaron beneficiando
a los sectores dominantes y perjudicando a los sectores más humilde de la
población. En efecto, las políticas económicas exigidas por el organismo
internacional generaron un aumento abrupto del desempleo, la pobreza, la
indigencia y la concentración del ingreso.
Con
la crisis de 2001 el organismo internacional prosiguió la presión sobre el
gobierno de Duhalde para continuar con los planes ortodoxos funcionales a los
sectores dominantes. En este sentido, el gobierno argentino mandó el siguiente
memorámdum al organismo internacional.
Acuerdo de Transición
Memorándum de política económica, enero de
2003.
-
Suspensión de planes de competitividad, gravar combustibles
con impuesto proporcional y no de suma fija, gravar con impuesto a las
ganancias reintegros a la exportación.
-
Reducción en programas de gasto público.
-
Aumento del gasto de contención social.
-
Aumento de la deuda pública (alrededor de 40.000 millones
de dólares) por reconocimiento a los bancos de pesificación asimétrica y de
diferencia por amparos, por deuda con proveedores y contratistas, por nacionalización
de deudas provinciales y por indexación de bonos en pesos entregados a títulos
de depósitos a plazo fijo.
-
Se avanzará en la renegociación de la deuda pública con los
acreedores privados del exterior. Se formularán propuestas para adecuar los instrumentos
reestructurados a las necesidades de los inversores.
-
Compromiso de no acumular atraso en pagos a organismos
internacionales.
-
Se mantendrá flexibilidad del tipo de cambio limitando la
intervención en el mercado cambiario.
-
Se seguirán desmantelando restricciones y controles
cambiarios.
-
Se limitará la capacidad del Poder Judicial para anular
decisiones del Banco Central sobre transferencias de activos.
-
Se protegerá a los funcionarios públicos de los aspectos de
la legislación actual que puedan resultar en impugnaciones o demandas de
compensación contra actos realizados en un proceso de reestructuración y
saneamiento bancario.
-
El Banco Central designará a su personal.
-
Se seleccionarán empresas internacionales de consultoría
para proponer curso de acción para reformar bancos públicos, incluyendo la
definición del rol estratégico de la banca pública y la colocación de acciones
en bolsa (privatización parcial).
-
Se limitarán las actividades de préstamo de los dos bancos
públicos principales (Nación y Provincia de Buenos Aires) exigiendo un
cofinanciamiento mínimo del 50% con un banco nacional privado para todos los
préstamos superiores a un millón de pesos.
-
Se respaldarán los arreglos extrajudiciales entre empresas
con problemas financieros y sus acreedores, pero el respaldo no puede incluir
recursos fiscales para seguro de cambio o devolver deuda o intereses.
-
Se solicitó asistencia al Banco Mundial y al FMI para
revisar en febrero la situación financiera de las empresas privatizadas de
servicios públicos y desarrollar un marco regulatorio que podría reemplazar los
controles de pecios y tarifas actuales y facilitar la reestructuración de las
deudas de las empresas.
-
Se modificará nuevamente la ley de Quiebras. Mientras tanto
el gobierno asegurará que no se tomen medidas no voluntarias que limiten el
cumplimiento de los derechos de los acreedores.
-
No se aprobarán leyes u otras normas que permitan la
suspensión involuntaria de los derechos de los acreedores.
Como
puede apreciarse el Fondo Monetario Internacional en medio de la peor crisis
económica y social de la Argentina nuevamente volvió a actuar como
representante de los intereses de los acreedores y de las empresas
privatizadas. Pero además pretendía terminar el proceso privatizador a partir
de la privatización parcial de los bancos públicos argentinos. Por otro lado,
no sólo interfería en los asuntos de políticas económicas sino además en el
sistema judicial argentino.
De
nuevo, luego de la salida de la crisis de la Convertibilidad el organismo
internacional pretendía profundizar las políticas neoliberales con el objetivo
central de volver a beneficiar a los sectores dominantes internos y externos en
detrimento de los sectores populares.
Por
lo tanto, librarse del organismo internacional tanto pagando la deuda al Fondo
Monetario Internacional como al Club de París, cuya condición de renegociación
era la intervención del organismo internacional, es una medida de independencia
económica.
El
hambre de los argentinos no se termina con una o dos medidas económicas. El
hambre de los argentinos se termina con un modelo económicos caracterizado por
la industrialización, la generación de puestos de trabajo y la distribución del
ingreso. La única manera para llevar adelante este modelo económico es
librándose del Fondo Monetario Internacional. Por lo tanto, insistimos, el pago
al Club de París es una medida nacional y popular.