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Informe sobre la mayoria satisfecha argentina

El pago al Fondo Monetario Internacional

Los dos modelos Económicos en disputa

El pago al Club de París

La crisis mundial y la situación de la Economía Argentina

Nuevo Lockout de las Entidades Agrarias

El fin de las AFJP

El fin de las AFJP ¿El primer cambio estructural Kirchnerista?


Un plan para afrontar la Crisis


Políticas Ofertistas vs Políticas de Demanda


El modelo económico Kirchnerista


Causas y consecuencias del fin de la Convertibilidad


El Modelo Económico de la Dictadura Militar


Los modelos que confrontan el 28 de junio


EL PAGO DE LA DEUDA AL CLUB DE PARÍS

Muchos sectores del llamado campo nacional y popular y del progresismo argentino expresaron varias criticas a la actitud de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner de pagar la deuda con el Club de París utilizando reservas del Banco Central de la República Argentina, argumentando principalmente que esta medida es anti popular y anti nacional debido a que esos fondos se podrían haber utilizado para resolver el hambre de nuestro pueblo o utilizado para mejorar la educación y la salud de todos los argentinos. En otras palabras, que el gobierno de Cristina decidió honrar la deuda del sector financiero a costa de la deuda social que mantiene con nuestro pueblo.

La primer aclaración es que la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina imposibilita la utilización de reservas para financiar planes productivos o programas sociales. Por lo tanto, estos recursos utilizados para el pago de la deuda con el Club de París no podría utilizarse para fines sociales ni productivos.

Pero imaginemos por un momento que sí podrían utilizarse. Sin embargo, tampoco las criticas de los autocalificados nacional y popular o del progresismo argentino tendrían validez.

Esta discusión hace acordar a la critica recibidas por Perón cuando nacionalizó los ferrocarriles. Se le decía que era una medida antinacional y antipopular porque utilizaba recursos para comprar ferrocarriles a los inglese que estaban obsoletos y que por lo tanto esa medida era funcional a los intereses del imperio británico.

Ahora bien ¿cuál es el error de ambos análisis, es decir, el de tratar de anti popular y anti nacional a Perón por nacionalizar los ferrocarriles y a Cristina por pagar la deuda al Club de París?. En ambos casos se descontextualiza la medida. Es decir, para saber si una medida es nacional y popular se debe contextualizar.

Cuando Perón decidió nacionalizar el ferrocarril la Argentina comenzaba un fuerte proceso de industrialización que implicaba la creación de puestos de trabajo, la reducción de la pobreza y la indigencia y la distribución del ingreso. Es decir, la compra de los ferrocarriles se insertaba en un contexto de desarrollo económico y social iniciado por el gobierno de Perón. Y en ese contexto se debe analizar la medida.

En otras palabras, no era la nacionalización del ferrocarril para profundizar el modelo agro exportador que beneficiaba exclusivamente a los terratenientes argentinos en detrimento de la mayoría de la población. Este ejemplo muestra que una misma medida en contexto diferentes puede ser caracterizada de distinta manera.

Vayamos al pago del Club de París por parte de la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Esta medida se produce en un resurgir del proceso de industrialización luego de casi 30 años de neoliberalismos que destruyeron el aparato productivo Argentino junto con una desarticulación social a partir del aumento del desempleo, la pobreza y la indigencia.

A partir de 2003 la economía argentina inició nuevamente un modelo de valorización productiva con fuerte inclusión social sobre todo verificado a partir de la reducción abrupta de la desocupación.

Este nuevo modelo económico se llevo a cabo a espaldas del Fondo Monetario Internacional que recomendaba nuevamente la aplicación de medidas ortodoxas como lo venia haciendo desde mediados de la década del setenta a partir de la dictadura militar. En efecto, el programa neoliberal que implicó el quiebre de la industria nacional, el aumento de la deuda externa, la fuga de capitales, la concentración del capital y el aumento de la marginación social fue consecuencia de los paquetes económicos “sugeridos” por el organismo internacional a partir de la dictadura militar de 1976.

Por lo tanto, este organismo internacional a partir de la década del ochenta, y utilizando como condicionante el fuerte endeudamiento externo generado durante la dictadura militar, ha intervenido en forma creciente en la aplicación de diferentes políticas económicas funcionales a los sectores dominantes, internos y externos, en detrimento de los sectores medios y populares. Tanto las políticas de ajuste estructural aplicadas por Alfonsín como las políticas del Consenso de Washington establecidas por Menem y De la Rua que fueron impuestas por el Fondo Monetario Internacional implicaron una desarticulación económica y social a favor de los sectores dominantes nacionales y extranjeros.

Por lo tanto, cuando Néstor Kirchner decidió construir un nuevo modelo económico y social caracterizado por la valorización productiva y la inclusión social debió pagarle la deuda al Fondo Monetario Internacional. En este sentido, el pago de la deuda al organismo internacional significó liberarse de una institución que a través de sus exigencias, en sintonía con los grupos dominantes, era un impedimento para el desarrollo social y económico del país.

Sin embargo, era de esperar que el organismo internacional en representación de los intereses de los sectores dominantes no se quedara tranquilo. Y así fue. Presionó para que la reestructuración de la deuda con el Club de París sea monitoreada por el Fondo Monetario Internacional. Pero si esto era así, volvían las presiones por parte del organismo internacional para imponer recetas ortodoxas y de nuevo los planes de ajustes que caracterizaron a la Argentina desde mediados de la década del setenta.

De esta forma, el pago al Club de París vuelve a reafirmar la intención del gobierno de liberarse de esta institución cómplice de la destrucción sistemática de nuestra economía y de nuestra sociedad. En otras palabras, el pago al Club de París reafirma la intención del gobierno de Cristina de profundizar un modelo de valorización productiva con inclusión social iniciado en el 2003; para así de esta forma profundizar el desarrollo económico y social y terminar definitivamente con el hambre de los argentinos.

Si esto no fuera así y el pago de la deuda al Fondo Monetario Internacional y al Club de París fuese una política anti nacional y anti popular para empobrecer más a nuestro pueblo surge entonces una pregunta ¿por qué el gobierno de Menem símbolo de lo anti nacional y anti popular no pago ni la deuda con el organismo internacional ni la deuda con el Club de París?. Justamente, debido a que la deuda con estas instituciones les era funcional para la aplicación de políticas neoliberales que terminaron saqueando la economía argentina.

En resumen, en un contexto de industrialización con creación de puesto de trabajo tanto el pago al Fondo Monetario Internacional como al Club de París es, al igual que lo fue la nacionalización de los ferrocarriles por parte de Perón, una medida nacional y popular.  

EL PAGO AL CLUB DE PARÍS II

Para entender la importancia del pago de la deuda al Club de París con reservas del Banco Central es fundamental comprender primero como funciona el Fondo Monetario Internacional y para que el organismo internacional presionó para participar en la reestructuración de dicha deuda.

El Fondo Monetario Internacional se creó una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial (1939 – 1945). En julio de 1944, cuando se acercaba el fin de la guerra, se concretó el llamado Tratado de Bretton Woods entre los gobiernos aliados, quienes sabiendo del triunfo comenzaron a trazar los diferentes mecanismos para la reconstrucción de las distintas economías y el comercio internacional una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial.

En este sentido, se estableció, entre otras cosas, la constitución de distintos organismos internacionales con el objetivo de ordenar la economía y las finanzas internacionales para la posguerra. Una de estas instituciones fue el Fondo Monetario Internacional. De esta forma, el 1º de mayo de 1947 el Fondo Monetario Internacional dio comienzo formalmente a sus operaciones, siendo uno de sus objetivos centrales colaborar con el desarrollo de los países periféricos.

Sin embargo, el resultado de la actuación del organismo internacional fue otro. En efecto, el accionar del Fondo Monetario Internacional terminó siendo funcional a los países desarrollados en detrimento de los países en desarrollo.

En particular en la Argentina, el Fondo Monetario Internacional fue totalmente funcionales a los distintos sectores dominantes locales y extranjeros y en contra de los intereses sobre todo de los sectores populares pero también de la clase media. La intervención del Fondo Monetario Internacional ha condicionado el desarrollo del país a los intereses de las grandes multinacionales y a los sectores dominantes internos.

La pregunta inmediata entonces que uno se tiene que hacer es ¿cómo el Fondo Monetario Internacional condicionó el desarrollo económico y social de la Argentina?. O de otra manera ¿cómo el accionar del organismo internacional terminó beneficiando a los sectores dominantes internos y externos perjudicando a los sectores populares y la clase media argentina? Para responder estas preguntas es fundamental entender como funciona el organismo internacional.

Una de las funciones centrales que comenzó a tener el Fondo Monetario Internacional fue la de conceder fondos a los distintos países, sobre todo los subdesarrollados que son los que tienen menos posibilidades de acceso al financiamiento externo.

Cuando el organismo internacional otorga un respaldo financiero al gobierno argentino, como a cualquier otro gobierno, este último debe comprometerse a adoptar una serie de medidas de política económica con el objetivo central de garantizar el cumplimiento en el pago de la deuda externa. Ese compromiso del gobierno nacional se conoce como “condicionalidad”.

El Fondo Monetario Internacional exige la presentación de una “carta de intención” o también denominada como “memorando de política económica y financiera”, en la cual el gobierno nacional describe las medidas que implementara durante el período de acuerdo como contrapartida al respaldo financiero otorgado por el organismo internacional.

La función del Fondo Monetario Internacional es, por lo tanto, la aprobación del memorándums mandado por el gobierno nacional a cambio de ayuda financiera. Posteriormente, el organismo internacional se encarga de controlar y fiscalizar la aplicación de las distintas políticas económicas detalladas en el memorándums.

De esta forma, el Fondo Monetario Internacional fue imponiendo a los países subdesarrollados, y particularmente a la Argentina, los distintos paquetes económicos, como las políticas de ajuste estructural de la década del ochenta y el Consenso de Washington en la década del noventa, que terminaron beneficiando a los sectores dominantes y perjudicando a los sectores más humilde de la población. En efecto, las políticas económicas exigidas por el organismo internacional generaron un aumento abrupto del desempleo, la pobreza, la indigencia y la concentración del ingreso.

Con la crisis de 2001 el organismo internacional prosiguió la presión sobre el gobierno de Duhalde para continuar con los planes ortodoxos funcionales a los sectores dominantes. En este sentido, el gobierno argentino mandó el siguiente memorámdum al organismo internacional.

 

Acuerdo de Transición

Memorándum de política económica, enero de 2003.

 

-          Suspensión de planes de competitividad, gravar combustibles con impuesto proporcional y no de suma fija, gravar con impuesto a las ganancias reintegros a la exportación.

-          Reducción en programas de gasto público.

-          Aumento del gasto de contención social.

-          Aumento de la deuda pública (alrededor de 40.000 millones de dólares) por reconocimiento a los bancos de pesificación asimétrica y de diferencia por amparos, por deuda con proveedores y contratistas, por nacionalización de deudas provinciales y por indexación de bonos en pesos entregados a títulos de depósitos a plazo fijo.

-          Se avanzará en la renegociación de la deuda pública con los acreedores privados del exterior. Se formularán propuestas para adecuar los instrumentos reestructurados a las necesidades de los inversores.

-          Compromiso de no acumular atraso en pagos a organismos internacionales.

-          Se mantendrá flexibilidad del tipo de cambio limitando la intervención en el mercado cambiario.

-          Se seguirán desmantelando restricciones y controles cambiarios.

-          Se limitará la capacidad del Poder Judicial para anular decisiones del Banco Central sobre transferencias de activos.

-          Se protegerá a los funcionarios públicos de los aspectos de la legislación actual que puedan resultar en impugnaciones o demandas de compensación contra actos realizados en un proceso de reestructuración y saneamiento bancario.

-          El Banco Central designará a su personal.

-          Se seleccionarán empresas internacionales de consultoría para proponer curso de acción para reformar bancos públicos, incluyendo la definición del rol estratégico de la banca pública y la colocación de acciones en bolsa (privatización parcial).

-          Se limitarán las actividades de préstamo de los dos bancos públicos principales (Nación y Provincia de Buenos Aires) exigiendo un cofinanciamiento mínimo del 50% con un banco nacional privado para todos los préstamos superiores a un millón de pesos.

-          Se respaldarán los arreglos extrajudiciales entre empresas con problemas financieros y sus acreedores, pero el respaldo no puede incluir recursos fiscales para seguro de cambio o devolver deuda o intereses.

-          Se solicitó asistencia al Banco Mundial y al FMI para revisar en febrero la situación financiera de las empresas privatizadas de servicios públicos y desarrollar un marco regulatorio que podría reemplazar los controles de pecios y tarifas actuales y facilitar la reestructuración de las deudas de las empresas.

-          Se modificará nuevamente la ley de Quiebras. Mientras tanto el gobierno asegurará que no se tomen medidas no voluntarias que limiten el cumplimiento de los derechos de los acreedores.

-          No se aprobarán leyes u otras normas que permitan la suspensión involuntaria de los derechos de los acreedores.

 

Como puede apreciarse el Fondo Monetario Internacional en medio de la peor crisis económica y social de la Argentina nuevamente volvió a actuar como representante de los intereses de los acreedores y de las empresas privatizadas. Pero además pretendía terminar el proceso privatizador a partir de la privatización parcial de los bancos públicos argentinos. Por otro lado, no sólo interfería en los asuntos de políticas económicas sino además en el sistema judicial argentino.

De nuevo, luego de la salida de la crisis de la Convertibilidad el organismo internacional pretendía profundizar las políticas neoliberales con el objetivo central de volver a beneficiar a los sectores dominantes internos y externos en detrimento de los sectores populares.

Por lo tanto, librarse del organismo internacional tanto pagando la deuda al Fondo Monetario Internacional como al Club de París, cuya condición de renegociación era la intervención del organismo internacional, es una medida de independencia económica.

El hambre de los argentinos no se termina con una o dos medidas económicas. El hambre de los argentinos se termina con un modelo económicos caracterizado por la industrialización, la generación de puestos de trabajo y la distribución del ingreso. La única manera para llevar adelante este modelo económico es librándose del Fondo Monetario Internacional. Por lo tanto, insistimos, el pago al Club de París es una medida nacional y popular.

 


 

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