Soja y burbuja financiera
Revista de noticias de La Campora, Año 1 - Nº 0 noviembre 2008

Argentina frente al “efecto Jazz"
Revista militancia social
Nº 10/Diciembre 2008

Las consecuencias sociales en el gran Buenos Aires del Modelo de Convertibilidad
por Juan Santiago Fraschina
link a la web

Nuevo Lockout Patronal de las Entidades Agrarias: disputa de dos modelos económicos
por Juan Santiago Fraschina
Página 12, Suplemento Cash, Domingo 5 de abril, de 2009

Politicas Ofertistas vs Politicas de Demanda
Revista 2010 mayo 2009, año 3

Recomponer competitividad
por Juan Santiago Fraschina
Pagina 12, 18 de Marzo de 2009, Sección Debate

FMI o Banco del Sur
por Juan Santiago Fraschina
Pagina 12, 7 de junio de 2009, Suplemento Cash

La clave para un proceso de industrialización
Junio 2009, año 3 N°28 Revista 2010

Cambiar la ley
por Ariadna Somoza Zanuy
5 de julio de 2009, Página 12 Suplemento Cash

El Plan de los sectores dominantes
por Juan Santiago Fraschina,
Pagina 12, domingo 26 de julio de 2009, Suplemento Cash

La mayoría satisfecha
Revista 2010, Agosto de 2009, año 3, n°30

La necesidad de un banco de desarrollo
por Juan Santiago Fraschina y Jose Cornejo
Diario Buenos Aires Económico, 22 de septiembre de 2009

Romper el colonialismo mental
por Juan Santiago Fraschina
Pagina 12, 28 de septiembre de 2009


La inversión Extranjera Directa
por Juan Santiago Fraschina
Buenos Aires Económico, 11 de octubre de 2009


El Indec y los bonos
Revista 2010, octubre de 2009


La experiencia del ALBA
por Ariadna Somoza Zanuy,
pagina 12 suplemento cash, 8 de noviembre de 2009


La extranjerización del sistema bancario
por Juan Santiago Fraschina,
Buenos Aires Económico, 20 de noviembre de 2009

¿Sólo dólar alto?
por Juan Santiago Fraschina,
pagina 12, suplemento económico cash, 22 de noviembre de 2009


El estructuralimso latinoamericano clásico
por Juan Santiago Fraschina,
Buenos Aires Económico, 27 de noviembre de 2009


La asignación universal por hijo
por Exequiel Cunibertti,
Buenos Aires Económico, 4 de diciembre de 2009


Integracion latinoamericana en marcha
por Ariadna Somoza Zanuy,
Buenos Aires Económico, 11 de diciembre de 2009


El debate sobre la inflacion
por Juan Santiago Fraschina,
Buenos Aires Economico, 18 de diciembre de 2009


Por una nueva ley de entidades financiera: timba o produccion,
Revista 2010, Diciembre de 2009, Año 3 Nº34

El Fondo del Bicentenario
por Juan Santiago Fraschina
Buenos Aires Economico, Viernes 8 de enero de 2010


La economia del miedo
por Exequiel Cunibertti
Buenos Aires Economico, Viernes 15 de enero de 2010


Martín Redrado, neoliberalismo y el BCRA: serás lo que has sido
por Exequiel Cunibertti
Buenos Aires Económico, 14 de enero de 2010


Banco Central: un conflicto de intereses
por Ariadna Somoza Zanuy
Buenos Aires Economico, 13 de enero de 2010


América del Sur: una década para reconstruir la esperanza
por Jose Cornejo
Buenos Aires Económico, 22 de enero de 2010


Nadie defiende lo que no conoce
por Juan Santiago Fraschina
Pagina 12, 24 de enero de 2010


Por qué hay que cambiar la ley de entidades financiera
por Ariadna Somoza Zanuy
Buenos Aires Económico, 1 de febrero de 2010


Discutiendo el modelo K
por Enrique de la Calle
Buenos Aires Economico, 4 de febrero de 2010


Lecciones de política anticíclica
por Juan Santiago Fraschina
Buenos Aires Economico, 10 de febrero de 2010


Recaudación fiscal enero 2010: la realidad se puede tapar o hacer tapa
por Exequiel Cunibertti
Buenos Aires Económico, 16 de febrero de 2010.


Crecimiento e inflación
por Andrés Quintana (GEENaP Formosa)
Buenos Aires Económico, 19 de febrero de 2010.


Carne argentina para el pueblo argentino
por Rodrigo Facundo Barrios
Buenos Aires Económico, 26 de febrero de 2010


La importancia de la inversión pública
por Juan Santiago Fraschina,
Buenos Aires Economico, 5 de marzo de 2010.


La antipolotica, el mito neoliberal
por Exequiel Cunibertti,
Buenos Aires Economico, 12 de marzo de 2010.


Independencia del Banco Central; la bandera neoliberal
en Revista 2010, Año 4, N°36 Marzo de 2010.


Sobran los dólares
Juan santiago Fraschina,
Buenos Aires Económico, 19 de marzo de 2010.


Modificar la ley de Concursos y quiebras
Exequiel Cunibertti,
Domingo 4 de abril, Buenos Aires Económico.


La escolastica económica y los "modelos"
Gonzalo Flores Kemec,
Viernes 9 de abril, Buenos Aires Economico


Derogar el impuesto al cheque para honrar el crecimiento
Exequiel Cunibertti,
Lunes 12 de abril de 2010.

Inversión Pública y Desarrollo
Andrés Quintana GEENaP Formosa Buenos Aires Económico,
Jueves 15 de Abril de 2010.


El nuevo canje de la deuda,
Juan Santiago Fraschina, Buenos Aires economico,
Jueves 29 de abril de 2010.


El proceso de reindustrialización
Juan Santiago Fraschina, Buenos Aires economico,
Viernes 30 de abril de 2010.


Romper con la fisiocracia argentina
Juan Santiago Fraschina,
Buenos Aires Economico, Viernes 7 de mayo de 2010.


El nuevo canje
Juan Santiago Fraschina,
Buenos Aires Economicos, 29 de abril de 2010.


La oposicion
Juan Santiago Fraschina,
Buenos Aires Economico, 14 de mayo de 2010,


Reflexiones Bicentenarias. Pensando en la Independencia Economica,
Exequiel Cunibertti
Revista 2010, Mayo 2010 Año 4 N° 38


Discutiendo la soberania economica
Ariadna Somoza Zanuy
Buenos Aires Economico, 21 de mayo de 2010


Dar la batalla de las ideas
Ariadna Somoza Zanuy
Buenos Aires Economico, 26 de mayo de 2010


Un analisis desde la economía politica del modelo económico kirchnerista
Juan Santiago Fraschina
Buenos Aires Económico, 28 de mayo de 2010.


Más allá de la polvareda
Gonzalo Flores Kemec
Pagina 12 suplemento cash, 30 de mayo de 2010.


Reformular el sistema bancario argentino
Juan Santiago Fraschina
Priodico Compañero, Año 2 Numero 9 Mayo de 2010


El modelo del centenario vs el del bicentenario
Guido Patricio Filippo
Buenos Aires Económico, 4 de junio de 2010.


La inflación
Juan Santiago Fraschina
Buenos Aires Económico, 11 de junio de 2010.


Inflación-No inflación. ¿Por qué la plata no alcanzá?
Ezequiel Bianconi,
Buenos Aires Economico,
Viernes 18 de junio de 2010


Profundización del modelo y Constitución Nacional
Ariadna Somoza Zanuy (GEENaP) y Rodolfo Tailhade (AJuS), Buenos Aires Economico, Viernes 25 de junio de 2010.


China, claves e interrogantes sobre el desarrollo
Gonzalo Flores Kemec, Buenos Aires Económico, Viernes 2 de julio de 2010.


El Estatuto del Peón Rural
Exequiel Cunibertti, Buenos Aires Económico, Viernes 16 de julio de 2010


La inflación en América Latina
Guido Patricio Filippo, Buenos Aires Economico, Viernes 23 de julio de 2010


Buscando un nuevo sistema financiero para un nuevo modelo económico
Ariadna Somoza Zanuy, Revista 2010. Julio 2010.


De trabajadores, asignaciones y distribuciones
Ariadna Somoza Zanuy, Buenos Aires Economico, Viernes 30 de julio de 2010.


Los modelos economicos y resultados
Juan Santiago Fraschina, Buenos Aires Económicos, Viernes 6 de agosto.


Retenciones, una nueva disputa
Exequiel Cunibertti, Buenos Aires Economico, Viernes 13 de agosto.


La obstinación de desfinanciar al Estado Nacional
Cunibertti, Buenos Aires Económico, 25 de agosto de 2010

Bases para una economia nacional y popular
Gonzalo Flores Kemec,Buenos Aires Económico, 27 de agosto de 2010


El rol de la inversión pública en los distintos modelos económicos
Guido Patricio Filippo, Buenos Aires Economico, Viernes 3 de septiembre de 2010

Profundización del modelo y Constitución Nacional
Ariadna Somoza Zanuy (GEENaP) y Rodolfo Tailhade (AJuS), Buenos Aires Economico, Viernes 25 de junio de 2010.

Uno de los desafíos del Bicentenario es sin dudas el de abordar desde una reflexión profunda distintos procesos de nuestra historia. Desde esta perspectiva entendemos indispensable, a la hora de repensar el futuro derrotero de la Nación Argentina, el rescate de la Constitución Nacional sancionada en 1949, durante el gobierno justicialista de Juan Domingo Perón. Un acontecimiento político mutilado por la historia oficial, censurado en todos los ámbitos de la vida pública. Desterrado de las universidades. Considerado una “extravagancia jurídica” por los eternos custodios del derecho liberal.
No podía ser menos: la Constitución Nacional de 1949 significó la vocación del pueblo argentino de abandonar el Estado liberal como modelo de organización política, vigente desde 1853, para abrazar el Estado de la Justicia Social. Era la Nación Argentina la que asumía en el Preámbulo de aquella Constitución una voluntad común orientada hacia la justicia social, soberanía política e independencia económica, erigiéndose en protagonista exclusivo de un hecho político de una magnitud inédita, tributario directo del proceso histórico que a partir de 1943 transformó radicalmente la realidad política, social y económica del pueblo y del país. La Constitución de 1949 es el reflejo de esos cambios y la lógica consecuencia del surgimiento del pueblo organizado como factor real de poder.
Para el liberalismo criollo, para los sectores dominantes, para quienes detentaban el poder real hasta la aparición del peronismo, la Constitución de 1949 implicó, sin duda, un riesgo feroz: la pérdida definitiva de sus privilegios y de la posibilidad de conducir los destinos del país. Las revolucionarias conquistas sociales que inscribió la Constitución de 1949 en materia de derechos del trabajador, educación y cultura, la implementación de la protección integral de la familia, los niños y ancianos, entre otras instituciones fundamentales, constituyeron políticas dirigidas al diseño de una sociedad más justa.
Pero si bien estos nuevos objetivos estratégicos del Estado Argentino resultaban el perfecto revés del proyecto liberal, es  legítimo considerar que la razón central por la cual el golpe militar abrogó en 1956 la Constitución de 1949, más allá de la lógica reaccionaria de aquella dictadura frente a la cuestión social introducida por la reforma constitucional, fue la intolerable concepción de la propiedad privada que consagraba el nuevo texto.
En las palabras de Arturo Sampay, principal ideólogo del nuevo texto, se puede advertir la dimensión y gravedad del problema para el liberalismo: “la propiedad no es inviolable, ni siquiera intocable, sino respetable a condición de que sea útil no solamente al propietario sino a la comunidad”. Este nuevo sentido de la propiedad privada sostiene conceptualmente los tres artículos de la Constitución -38, 39 y 40- que, agrupados en un capítulo denominado “La función social de la propiedad, el capital y la actividad económica” sintetizan el fin de una era, la conclusión de un proceso histórico en el que la política significaba un factor de perturbación de la economía libre. Un nuevo paradigma deja atrás el esquema liberal, y marca claros límites al capitalismo: el orden económico de la sociedad se configura a partir de criterios no económicos, criterios esencialmente políticos.
“Artículo 38 - La propiedad privada tiene una función social y, en consecuencia, estará sometida a las obligaciones que establezca la ley con fines de bien común…”.
Se reconoce en el nuevo texto constitucional a la propiedad privada y la libre actividad individual como derechos naturales del hombre, pero sujetos al cumplimiento de su función social. La propiedad privada asume en este marco una doble tarea: una función personal, en cuanto derecho que garantiza la libertad y afirmación de la persona; y una función social, en tanto está subordinada al bienestar general. No representa un privilegio de unos pocos sino un derecho de todos: la función social de la propiedad legitima así la intervención del Estado en la generación de las condiciones económicas que permitan el efectivo ejercicio por parte de todos del derecho natural a ser propietario. Son los principios de justicia social los que demarcan los límites del ejercicio del derecho de propiedad.
“Artículo 39 - El capital debe estar al servicio de la economía nacional y tener como principal objeto el bienestar social. Sus diversas formas de explotación no pueden contrariar los fines de beneficio común del pueblo argentino”.
Es claro que esta concepción del capital es contraria a la propugnada por el liberalismo económico, para el cual el capital tiene la función de reproducirse según la lógica misma del mercado, que asigna recursos naturalmente de manera eficiente y en la cual ni el desarrollo de la economía nacional ni el bienestar social aparecen siquiera como preocupaciones. Es en este sentido que el accionar del gobierno peronista en lo que confiere a Inversión Extranjera, por ejemplo, fue el de direccionar la misma hacia sectores claves del desarrollo del aparato productivo nacional por sobre el sector primario o la extranjerización de la economía.
“Artículo 40 - La organización de la riqueza y su explotación tienen por fin el bienestar del pueblo, dentro de un orden económico conforme a los principios de la justicia social… El Estado podrá intervenir en la economía y monopolizar determinada actividad, en salvaguardia de los intereses generales…toda actividad económica se organizará conforme a la libre iniciativa privada, siempre que no tenga por fin ostensible o encubierto dominar los mercados nacionales, eliminar la competencia o aumentar usurariamente los beneficios…”.
Se legitima así al Estado como el actor principal en la orientación y gestión de la economía, teniendo en miras el desarrollo integral de la sociedad, la promoción del bienestar material y espiritual de los argentinos, y la expansión de los márgenes de autonomía nacional. A estos fines se establecen claramente las facultades soberanas del Estado para intervenir activamente en la economía, incluso monopolizar actividades cuando las circunstancias así lo requieran –como excepción y no como método recurrente-, y la nacionalización de activos estratégicos como las fuentes naturales de energía y los servicios públicos
La Constitución de 1949 ubica de manera incuestionable al Estado como protagonista excluyente del proceso de distribución justa de la riqueza, presupuesto mínimo de la existencia de una sociedad igualitaria, y subordina todas las instancias económicas, productivas y financieras al interés general, aún sin desconocer la relevancia de la iniciativa privada para asegurar el progreso material de los argentinos.
En estos tres artículos se condensa entonces la dimensión programática de la Independencia Económica proclamada en el Preámbulo: “función social” de la propiedad privada y sujeta a “las obligaciones que establezca la ley con fines de bien común”; el capital al “servicio de la economía nacional y del bienestar social”; la riqueza y su explotación destinados al “bienestar del pueblo dentro de un orden económico conforme los principios de la justicia social”; intervención del Estado en la actividad económica; libre iniciativa privada pero sin monopolios ni rentas extraordinarias; nacionalización de los recursos naturales y servicios públicos.
Bajo estos parámetros la Constitución de 1949 conceptualiza el proceso económico de la sociedad argentina como una construcción colectiva; se trata de un proyecto común de una alianza entre los sectores populares y sectores del capital nacional, y como tal sólo puede conducirlo, en tanto expresión política de esa alianza, el Estado.
De tal forma, la renovación constitucional introduce una concepción de la economía nacional profundamente humanista, procurando asegurar en colaboración con las iniciativas individuales el desenvolvimiento armónico de la economía para alcanzar la justicia social. Es entonces la intervención planificada del Estado en la estructuración económica de la sociedad, y no el libre juego de individualidades en el mercado, la herramienta institucional que brindó la Constitución de 1949 para alcanzar un modelo de desarrollo económico que persiguiera el bienestar general por encima de los intereses particulares.
La filosofía política de la Constitución de 1949 brilla hoy, en tiempos del Bicentenario, como nunca, ante los estragos globales que generan el capitalismo salvaje, el neoliberalismo y su paradigma especulativo, los planes de ajuste y el cercenamiento permanente de los derechos sociales. Frente a estos escenarios de exclusión social e incertidumbre que se ciernen sobre los países centrales, y la pretensión de trasladarlos nuevamente –como en los ‘90- a nuestros países, los grandes principios de la Constitución de 1949 siguen marcando el rumbo de las luchas democráticas y populares. De hecho, la mayoría de las Reformas Constitucionales de los procesos transformadores que se están viviendo en latinoamérica están basados en esta Constitución.
Por ello el gran desafío que nos plantea el proceso histórico iniciado a partir del 25 de mayo de 2003 es el de, amparados en esta perspectiva filosófico-política que nos brinda la Constitución de 1949, conceptualizar, organizar e institucionalizar las transformaciones acaecidas desde entonces, no sólo como necesidad histórica del campo popular para sostener esas transformaciones a lo largo del tiempo, sino con el convencimiento de que ésta es la única manera de poder profundizar el proceso en los aspectos que aún la correlación de fuerzas no nos ha sido favorable para transformar. Así como la Constitución de 1949 condensó el poder popular construido hasta ese entonces, hoy se torna inminente la necesidad de institucionalizar estas transformaciones, especialmente en materia económica y social, para desde ese factor de poder continuar la construcción de una patria para todos, justa, libre y soberana.   

 

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