Modificar la ley de Concursos y quiebras
Exequiel Cunibertti,
Domingo 4 de abril, Buenos Aires Económico.
Mientras el Congreso de la Nación se encuentra en una trabada situación sin poder sesionar, con vedetismos políticos, falta de responsabilidad de ciertos legisladores y actitudes que distan de propender la democracia sino mas bien las de impedir las reformas necesarias, la sociedad sigue teniendo necesidades insatisfechas. Esos problemas de la sociedad, que tanto menciona la oposición en los medios de comunicación, no están siendo atendidos ni por diputados ni por senadores.
Ante este panorama, el gobierno nacional se dedica a poner el foco en solucionar los problemas existentes, a atender los reclamos de los sectores socio-económicos del país.
El neoliberalismo: Uno de estos reclamos es sin lugar a duda el del Movimiento Nacional de Fabricas Recuperadas, surgido a principios del milenio como consecuencia de la aplicación perversa de modelo neoliberal en la Republica Argentina, que desmantelo la capacidad industrial de la nación y llevo al cierre a mas de 3.000 fabricas a lo largo y a lo ancho del país con la resultante de expulsar del sistema laboral a millones de personas.
¿Cual fue el encadenamiento de los acontecimientos? Ante la fragilidad económica y productiva de ese modelo económico, debido a la liberalización del mercado, las bajas barreras aduaneras que permitían la invasión de productos importados en el mercado interno en detrimento de la industria nacional, la supremacía de la valorización financiera sobre la producción, la falta de competitividad a nivel internacional, la sobreestimación de la cotización del dólar y la falta de la decisión política para romper los lazos con el FMI atendiendo así las necesidad de la republica, muchos empresarios se veían obligados a bajar las cortinas de sus fabricas, expandiendo así el nivel de desempleo.
¿No existían leyes que impidieran dichas maniobras? Si, la Ley de Concursos y Quiebras debía contemplar dichas circunstancias. Sin embargo, fue diseñada a la medida de los requerimientos del Fondo Monetario Internacional en 1995, bajo el desempeño de Domingo Cavallo al frente del Ministerio de Economía.
Esta legislación permitía en caso de quiebra, que el juez del fuero comercial que atendía la causa, hiciera un inventario de la fábrica, procediera al desalojo de la misma y la clausura del recinto, dejando de esta manera a los trabajadores en la calle.
Dentro de su articulado asignaba la primacía de cobro a créditos prendarios por sobre los créditos laborales. Es decir, los acreedores tenían derecho a reclamar sobre la totalidad de sus deudas en primer lugar imponiendo también la correspondiente tasa de interés consecuencia del incumplimiento. En cambio, los trabajadores podían reclamar posteriormente el pago de su correspondiente indemnización hasta el tope del 50%, sin posibilidad de efectuar reclamo alguno de intereses.
Otro de los lineamientos que dictaba la ley era que quienes heredaban los bienes de las empresas, no debían hacerse responsables por el futuro de los empleados que pertenecían a las mismas.
De esta manera, la legislación existente, en vez de defender los derechos de los trabajadores, y propender a la conservación de los puestos de trabajo, dignificaban las deudas de inversores y embanderaban la propiedad privada, sin contemplar las consecuencias sociales de su implementación..
Ahora bien, las preguntas que debemos efectuarnos son: ¿Se han efectuado reformas? ¿Continua este espíritu de la ley en la actualidad? Una pregunta va entrelazada a la otra. Vale destacar que si, que se han realizado reformas, algunas de forma y otras de fondo.
El duhaldismo: Durante el año 2002, bajo el gobierno de Eduardo Duhalde se efectúo una modificación de forma, en la que se aplazaron los concursos preventivos, ejecuciones judiciales y extrajudiciales tanto prendarías como hipotecarias en un plazo de 180 días, para evitar nuevos cierres. Dicha medida fue sólo un paliativo, no solucionaba los planteos del sector. En esos años se encontraban en pleno auge disputas heroicas como los emblemáticos casos de Brukman, Zanon, y Forja, por nombrar sólo algunos casos.
Mientras ese maquillaje productivo se discutía en el congreso, el precepto de los trabajadores era el de “Ocupación, Resistencia y Producción”. Por lo tanto, la única solución que habían encontrado los trabajadores estaba en sus manos, en la ocupación de las fábricas, en la resistencia ante los violentos desalojos y en la producción para reivindicar su dignidad como individuo.
El recuerdo del debate en la cámara de diputados, lleva a un alto grado de conflicto en la discusión, digna de la eclosión social del país. La imagen más representativa la reprodujo la ex diputada nacional y actual embajadora argentina en Venezuela, Alicia Castro, quien mostró una bandera norteamericana, bajó hacia la mesa del presidente de la cámara y la deposito sobre su escritorio, mientras decía que “Si en el recinto se iba a continuar legislando de acuerdo con los requerimientos del Fondo Monetario, se debía bajar la bandera Argentina e izar la de Estados Unidos”
El kirchnerismo: La posterior modificación a la Ley de Concursos y Quiebras se realizó en el 2006, bajo la presidencia de Néstor Kirchner. Esta dio cambios sustanciales al espíritu de la norma.
Por un lado, cambio el fuero judicial desde donde se tomaban las decisiones de la continuidad o no de las empresas fallidas. Rotándolas de los juzgados comerciales hacia el fuero laboral, para atender el reclamo del sector obrero.
Por otro lado, utilizó el designio de “pronto pago” a las deudas salariales, de manera de asegurar el cobro efectivo de las indemnizaciones correspondientes.
Sin embargo, las circunstancias en la organización obrera recuperadora continuaban sin encontrar una solución legislativa a su reclamo de la continuidad laboral, sino que dependía de fallos judiciales específicos sobre cada empresa en particular.
Actualmente, en una propuesta superadora, el gobierno de Cristina Fernández busca saldar la deuda con el Movimiento Nacional de Fabricas Recuperadas al llevar al recinto un nuevo proyecto para la reforma de la Ley de Concursos y Quiebras.
Estos cambios buscan como primera medida la continuidad inmediata de la actividad productiva en manos de los trabajadores que se organicen bajo la forma legal de cooperativas de trabajo. De esta manera, el espíritu que presenta este proyecto es la reivindicación del trabajo y dignificar al trabajador; en resumida cuenta, conservar los puestos laborales.
Por otro lado, se avanzará hacia el derecho del trabajador de cobrar el 100% de las indemnizaciones correspondientes y que las mismas puedan ser imputadas a la compra de los activos de la fábrica. De esta forma, el trabajador recuperador, deja de encontrarse en una posición de usurpación o lucha, sino que pasa a tener una capacidad de adjudicación directa de la fábrica, es decir, que con el fruto de su actividad pueda adquirir la fuente productiva. Esto sólo será posible gracias a la suspensión de ejecuciones hipotecarias o prendarías y la prolongación del período de liquidación que en ningún caso puede ser menor a 2 períodos económicos (24 meses), para que los trabajadores puedan obtener una capitalización que les permita realizar una oferta de compra directa.
La modificación de la ley de Concursos y Quiebras es otra medida que toma el gobierno nacional para reivindicar la dignidad humana a través del trabajo asalariado, continuar fomentando empleo e insertando personas al mercado laboral, para reconstruir la capacidad productiva de la nación, y profundizar el modelo de reindustrialización comenzado hace 7 años.
Mientras Néstor Kirchner durante la campaña presidencial de 2003 decía en el estadio de River Plate: “Llego la hora de la producción, llego la hora del trabajo. Se acabo el tiempo de liquidar, es la hora de construir”; los recuperadores que descreían de la capacidad modificadora de la realidad que se ejerce a través de la política, consecuencia de sus desencantos durante los años noventa, realizaban pintadas que expresaban “Nuestros sueños no caben en sus urnas”.
En el año del Bicentenario, los sueños de estos trabajadores dejan su etapa de utopia para transformarse en realidades tangibles. Hoy el trabajo en la Argentina dejó de ser un sueño, y pasó a ser parte de una realidad. Los hechos han demostrado la capacidad constructiva a nivel de creación de empleo y redistribución del ingreso que tiene el gobierno nacional.
El esfuerzo, la lucha y la resistencia del Movimiento de Fabricas Recuperadas parece haber llegado a los oídos del gobierno nacional. Este proyecto busca generar más y mejor empleo para todos los argentinos.
Teniendo en cuenta que las necesidades de la gente no pueden esperar, el gobierno sigue trabajando en una Argentina para todos. Desde la sociedad se espera que la única maquina que se ponga en funcionamiento sea las de las fabricas y no la famosa maquina de impedir. Y de esta manera, el país continúe su proceso incesante de recuperación.
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