El fracaso del efecto derrame,
Juan Santiago Fraschina

Deuda externa y fuga de
capitales en Argentina,

Juan Santiago Fraschina

El programa de privatizaciones
en la Argentina: objetivos
y consecuencias,

Juan Santiago Fraschina

Algunas tendencias de la
economia argentina durante el gobierno de Kirchner,

Juan santiago Fraschina

La economia argentina
post convertibilidad,

Juan Santiago Fraschina

La actividad minera en Argentina y el desarrollo sustentable,
Eduardo Gorosito

LA ECONOMÍA POST CONVERTIBILIDAD: el inicio de un nuevo modelo económico y social
Juan Santiago Fraschina
publicado en La revista Argentina de Economia y Ciencias Sociales,

Volumen Xll, Nº 17 Año 2008

______________________________________________________________________________

“El tipo que ignora
muere y vive contento,
no sabe que hay cosas
que se puede cambiar.
Será buen ciudadano para el dictador
el que asesina y lo niega,
y después pedirá que vuelvan
a dictar, sólo por seguridad.”

(Callejeros, Morir)

“Imperios derechistas no tienen conformidad
oro rojo, oro negro, agua dulce dame más.
Pero saben que los esperan y que nunca se rendirán
como Adán esos villanos morderán y morirán.
Al grito de guerra las mujeres alistan un ejercito
de niños que no conocen la paz.
Un pueblo de pie nunca pierde su dignidad
envueltos en banderas marcharan y cantaran”

(La 25, Escombro en la ciudad)

1.) INTRODUCCIÓN:

Luego de la crisis hiperinflacionaria desatada a fines de la década del ochenta y que obligó a la salida anticipada del Dr. Raúl Alfonsín de la presidencia argentina, asumió el 8 de julio de 1989 el Dr. Carlos Saúl Menem.

Las políticas iniciada por el gobierno de Menem a principio de la década del noventa formaron parte de la aplicación de un shock institucional neoliberal que generó profundas transformaciones estructurales en la economía y la sociedad argentina. Este programa neoliberal  se enmarcó en el denominado Consenso de Washington.

Este conjunto de políticas neoliberales recomendadas por los organismos internacionales a las economías Latinoamericanas se circunscriben a la idea general que los mercados son más eficientes y justos que las intervenciones del Estado a la hora de distribuir la riqueza de un país y generar un crecimiento económico. De esta forma, las políticas neoliberales fueron impulsadas con especial énfasis en la Argentina a partir del gobierno de Menem en los primeros años de la década del noventa, retomando los ejes estratégicos del gobierno militar de 1976 y las recomendaciones del Consenso de Washington.

El 10 de diciembre  de 1999 asumió como presidente de la Argentina el Dr. Fernando de la Rua como resultado de la conformación de la Alianza entre la Unión Cívica Radical y el FREPASO (Frente Grande, País y el socialismo) encabezado por Carlos “Chacho” Alvarez. El gobierno de la Alianza mantuvo, e incluso profundizó los fundamentos del modelo económico establecido por el gobierno de Menem.

Sin embargo, el fin del régimen convertible se produjo con la adopción del “corralito” que impedía el libre retiro de dinero del sistema bancario argentino evidenciando el fracaso del modelo económico y que generó la salida anticipada del gobierno de Fernando de la Rua.

Con la caída del gobierno de la Alianza a partir de los episodios del 19 y 20 de diciembre de 2001 se inició la etapa post convertibilidad de la economía argentina. En efecto, intermediado por una semana de presidencia de Adolfo Rodríguez Saa, se produjo la presidencia del Dr. Eduardo Duhalde, el cual explicito el fin del modelo de Convertibilidad con la devaluación de la moneda nacional. Por último, el 25 de mayo de 2003 asumió como primer mandatario de la Argentina el Dr. Néstor Kirchner.

Este articulo trata de analizar los resultados económicos y sociales del moldeo de Convertibilidad y de la economía post devaluación, con el objetivo final de dilucidar si la lógica de funcionamiento de la economía argentina ha cambiado luego de la caída de la Convertibilidad o si por el contrario solo representó un cambio de políticas económicas  pero reproduciendo las mismas pautas de comportamiento del régimen convertible.   

 

2.) LA LÓGICA  DEL MODELO DE CONVERTIBILIDAD:

 

2.1.) Las políticas económicas aplicadas a principios de la década del noventa:

 

La Convertibilidad consistió en la fijación de una paridad cambiaria de 10.000 australes por dólar. Este régimen cambiario fue sancionado por ley por el Congreso Nacional por medio de la ley 23.928 el 1º de abril de 1991 durante el gobierno de Carlos Menem. Esta ley se caracterizó por las siguientes medidas [1] :

-          La libre convertibilidad de la moneda nacional con respecto a cualquier moneda extranjera.

-          Estableció que los contratos tenían que ser cumplidos en la moneda que habían fijado las partes.

-          Prohibió la emisión monetaria que no estuviera respaldada en un 100% por reservas de libre disponibilidad, es decir, oro, divisas, títulos de otros países y títulos nacionales emitidos en moneda extranjera.

-          Se anularon las indexaciones con el objetivo de evitar que la inflación del pasado se trasladara al futuro.

-          Se autorizó al Banco Central de la República Argentina a cambiar la denominación del signo monetario, con lo cual se estableció a partir del 1º de enero de 1992 el peso como moneda de curso legal que equivalía a 10.000 australes. De esta forma, el tipo de cambio quedo fijado en un peso por dólar.

-          Mientras que los encajes bancarios sobre los depósitos en moneda nacional se redujeron, se incrementaron a los que afectaban a los depósitos en moneda extranjera. El objetivo de esta medida era estimular las transacciones en pesos y desalentar las realizadas en divisas.

Con este régimen económico se buscaba, por un lado, prohibir la emisión monetaria por parte del Banco Central para financiar al sector público y, por el otro lado, evitar la devaluación de la moneda nacional por parte del gobierno. Ambos aspectos tendían a lograr el objetivo explícito del modelo de Convertibilidad que era detener el incremento generalizados de precios, particularmente la hiperinflación desatada a fines de la década del ochenta. 

Este Plan de Convertibilidad fue complementado con un conjunto de políticas neoliberales que abarcaron el programa de privatizaciones, la desregulación de los mercados, la flexibilización del mercado de trabajo y la apertura comercial.

 

2.2.) El comportamiento cíclico del producto:

 

La década del noventa se inició con un fuerte crecimiento económico que fue interrumpido en 1995 como consecuencia de la crisis del “tequila”. Este crecimiento inicial se sustentó principalmente en el aumento del consumo que se encontraba deprimido debido a la crisis hiperinflacionaria desatada a fines de la década del ochenta. La expansión del consumo se produjo como resultado conjunto del incremento de la oferta monetaria a partir del ingreso de capitales externos, la reactivación del crédito al consumo y el aumento de los salarios reales a partir fundamentalmente de la estabilidad de los precios lograda a principios de los años noventa.

            Este aumento del consumo se juntó con la capacidad ociosa que poseía el sector manufacturero argentino también como resultado de la crisis económica, permitiendo una fuerte expansión del sector industrial sobre todo en bienes de consumo durables y alimentos. Sin embargo es importante destacar que no solo creció el sector manufacturero sino que también se expandió durante estos primeros años el resto de los sectores económicos, es decir, el sector primario, los servicios y el comercio.

 

Cuadro: Evolución del Producto Bruto Interno Argentino, 1990-2001 (millones de pesos a precios de 1993)

Año

Producto Bruto Interno

1990

141.176

1991

189.440

1992

226.847

1993

236.505

1994

250.308

1995

243.186

1996

256.626

1997

277.441

1998

288.131

1999

282.769

2000

276.173

2001

263.997

Fuente: Elaboración propia en base a datos del Indec y Rapoport (2005).

 

Luego de la crisis mexicana en 1995 y que afectó fuertemente la economía argentina se produjo una nueva fase de crecimiento económico que duró hasta mediados de 1998, a partir del cual la economía argentina entró en una crisis permanente iniciada con la sucesión de shocks externos negativos, como la devaluación asiática y seguida por  el default ruso en 1998 y la devaluación de Brasil en 1999, conduciendo incluso al fin del modelo de Convertibilidad a principios del 2002.

Estos datos demuestran que el producto argentino experimentó un comportamiento cíclico durante el régimen de Convertibilidad, no pudiendo conseguir un crecimiento sostenido en el largo plazo. Entre 1991 y el 2001 se verificaron siete años de crecimiento y cuatro de crisis, siendo de cuatro años el período más largo de crecimiento económico ininterrumpido. Por último, el modelo de Convertibilidad finalizó con la crisis económica y social más profunda de la historia argentina.

 

2.3.) La insostenibilidad económica del modelo de Convertibilidad:

 

- Evolución del sector externo:

 

Las reformas estructurales iniciadas a principio de la década del noventa fueron aplicadas en un contexto internacional de abundancia de capital, lo cual permitió una entrada masiva de flujos de recursos a la economía argentina. La gran cantidad de financiamiento internacional barato fue lo que permitió en un primer momento el éxito de las políticas económicas al generar la reactivación económica. Este ingreso de capital proveniente del extranjero luego de la aplicación de las reformas estructurales permitieron incrementar el nivel de reservas y del crédito, provocando un fuerte aumento de la demanda interna.

Sin embargo, desde los primeros años del régimen convertible comenzaron a verificarse los problemas estructurales del nuevo modelo económico instaurado en la década del noventa. En efecto, en el Plan de Convertibilidad se necesitaba un ingreso superior a la salida de divisas para sostener el crecimiento en el largo plazo. Pero este requisito para el sostenimiento de la paridad cambiaria se fue debilitando a lo largo de la década del noventa tanto por cuestiones internas del régimen de Convertibilidad como por la existencia de distintos shocks externos negativos. 

En primer lugar, como resultado del tipo de cambio nominal fijo y la inflación de los primeros años de la Convertibilidad como resabio del proceso hiperinflacionario se produjo una apreciación del tipo de cambio real. Efectivamente, la desaceleración del aumento de los precios resulto más lenta de lo que se esperaba. Incluso a pesar de la fuerte reducción que se verificó en la inflación en los primeros años de la década del noventa, continuó por algunos meses por encima de la inflación promedio a nivel internacional; lo cual provocó, con un tipo de cambio nominal fijo, un retraso cambiario. A esto debemos sumarle, como una de las causas de la apreciación cambiaria,  el crecimiento de la demanda sobre los sectores no transables que generó un incremento de sus precios [2] .

            A partir de la apreciación del tipo de cambio real junto con la reducción de los aranceles a las importaciones y el crecimiento económico, las importaciones comenzaron a crecer rápidamente.   Por su parte, la apreciación cambiaria generó una estructura de precios a favor de los bienes no comercializables provocando una mayor cantidad de inversión real en dichos sectores, conduciendo a un estancamiento de las exportaciones.

De esta forma, no se verificó un importante crecimiento de las ventas externas que permitiera la entrada masiva de divisas desde el extranjero, necesarias para sostener el modelo de Convertibilidad. Esta situación generaba un déficit comercial, que se revertía únicamente en los periodos recesivos,  siendo una de las causas principales del déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos experimentada durante el modelo de Convertibilidad.

Dicho de otra forma, si bien la sobrevaluación y la apertura comercial generaron una reducción drástica de la inflación, produjeron un aumento del déficit comercial al estimular las importaciones y desalentar las ventas externas, provocando una balanza comercial desfavorable que únicamente se revertía en los períodos recesivos como consecuencia de la caída de las importaciones.

 

Cuadro: Evolución de los distintos componentes de la cuenta corriente, 1990-2001 (millones de dólares).

Año

Saldo mercancía

Saldo de servicios reales

Saldo de servicios financieros

Saldo Cuenta Corriente

1991

143

-791

-3.962

-256

1992

-1.396

-2.557

-2.384

-5.548

1993

-2.364

-3.326

-3.069

-8.206

1994

-4.139

-3.779

-3.561

-10.981

1995

2.357

-3.436

-4.622

-5.104

1996

1.760

-3.547

-5.450

-6.755

1997

-2.123

-4.385

-6.123

-12.116

1998

-3.097

-4.444

-7.387

-14.465

1999

-795

-4.111

-7.457

-11.910

2000

2.452

-4.284

-7.522

-8.955

2001

7.385

-3.863

-7.727

-3.780

Acumulado

183

-38.523

-59.264

-88.076

Fuente: Elaboración propia en base a datos de Rapoport, Mario (2005) y Dirección de Cuentas Internacionales del Ministerio de Economía.

 

Al déficit comercial debemos sumarle el pago de la deuda externa en concepto de intereses y amortizaciones y el crecimiento de la remisión de utilidades como resultado del aumento de la inversión extranjera directa. Efectivamente, mientras que los intereses pagados por la deuda externa acumularon 80.621 millones de dólares entre 1992 y el 2001, la remisión de utilidades y dividendos verificaron un acumulado de 22.301 millones de dólares durante el mismo período. Visto de otra manera, entre 1992 y el 2001 anualmente en promedio se pago por intereses de la deuda externa 8.062 millones de dólares y se remitieron utilidades y dividendos por 2.230 millones de dólares. 

Por lo tanto, el déficit comercial, el pago de intereses por la deuda externa y la remisión de utilidades y dividendos condujeron a un déficit crónico  en la cuenta corriente de la balanza de pagos. En efecto, el déficit acumulado entre 1991 y el 2001 de la cuenta corriente de la balanza de pagos fue de 88.076 millones de dólares.

 

Cuadro: Evolución de los intereses pagados y de la remisión de utilidades, 1992-2001 (millones de dólares y porcentaje del PBI).

Año

Intereses pagados

Utilidad y dividendos

Millones de dólares

% del PBI

Millones de dólares

% del PBI

1992

3.494

1,54

1.259

0,55

1993

3.609

1,52

1990

0,84

1994

4.774

1,90

2.259

0,90

1995

6.375

2,62

2.619

1,07

1996

7.353

2,86

2.541

0,99

1997

8.826

3,18

2.777

1,00

1998

10.347

3,59

3.162

1,09

1999

11.329

4,00

2.213

0,78

2000

12.352

4,47

2.588

0,93

2001

12.162

4,60

893

0,33

Acumulado

80.621

 

22.301

 

Promedio 1992-2001

8.062

 

2.230

 

Fuente: Elaboración propia en base a datos del Rapoport, Mario (2005) y Dirección de Cuentas Internacionales del Ministerio de Economía.

 

De esta manera, el déficit estructural de la cuenta corriente que se experimentó durante este modelo generó una necesidad permanente de divisas para el sostenimiento del Plan de Convertibilidad, lo cual obligaba a obtener un saldo positivo en la cuenta de capital de la balanza de pagos.

Efectivamente, el superávit acumulado entre 1991 y el 2001 de la cuenta de capital fue de 113.205 millones de dólares. Entonces, la pregunta esencial es ¿qué componente de la cuenta de capital aportó las divisas necesarias para el sostenimiento de la paridad cambiaria?. La respuesta a esta pregunta es fundamental para analizar la sustentabilidad del modelo de Convertibilidad.  

 

Cuadro: Evolución de la cuenta de capital y de las reservas, 1990-2001 (millones de dólares).

Año

Cuenta de Capital y financiera

Variación de las reservas

1991

2.984

2.728

1992

9.169

3.274

1993

14.196

4.250

1994

13.781

682

1995

7.701

-102

1996

12.249

3.882

1997

17.709

3.273

1998

18.354

3.438

1999

13.772

1.201

2000

8.732

-439

2001

-5.442

-12.083

Acumulado

113.205

10.104

Fuente: Elaboración propia en base a datos de Rapoport, Mario (2005) y Dirección de Cuentas Internacionales del Ministerio de Economía.

 

En primer lugar, con respecto a la cuenta de capital de la balanza de pagos se consolidó otro mecanismo de salida de divisas. En efecto, como consecuencia de la consolidación del modelo de valorización financiera durante el régimen convertible se expandió fuertemente la fuga de capitales al extranjero, lo cual implicaba otra salida de divisas de la economía argentina. De esta forma, el stock de capitales locales en el exterior pasó de 54.936 millones de dólares en 1991 a 137.805 millones de dólares en el 2001.

Por su parte, la inversión extranjera directa experimentó un fuerte aumento durante el régimen convertible. Entre 1992 y el 2001 entraron a la economía argentina 60.176 millones de dólares en concepto de inversión extranjera directa.

 

Cuadro: Flujos de la inversión extranjera directa, 1980-2001 (millones de dólares corrientes)

Periodo

Total de IED

Promedio anual

1980-1984

1985-1989

1980-1989

442

730

586

1992-1994

1995-1998

1999-2001

1992-2001

3.620

7.329

12.933

6.018

Acumulados

1980-1989

5.859

1992-2001

60.176

Fuente: Elaboración propia en base a datos de Chudnovsky, Daniel; López, Andrés (2001) y  Lavarello, Pablo José (2004).

 

Sin embargo,  la inversión extranjera directa durante el régimen convertible se caracterizaba en su gran mayoría por la compra de empresas ya existentes, como por ejemplo las empresas públicas privatizadas. Por lo tanto, no representaba una entrada indefinida de divisas. Además, como señalamos anteriormente, la inversión extranjera directa generó una creciente salida de divisas en concepto de utilidades y dividendos.

De esta forma,  el régimen convertible dependía del endeudamiento externo para poder equilibrar el balance de pagos y generar el ingreso de divisas que se necesitaba. Es decir, si la inversión extranjero no se expandía en forma continua,  sobre todo como resultado del predominio de la adquisición de firmas ya existentes, era necesario para sostener el régimen cambiario el crecimiento permanente del endeudamiento externo. Asimismo esta necesidad era cada vez más imperiosa debido al peso creciente que tenían  la creciente fuga de capitales, el pago de los servicios de la deuda externa y el porcentaje elevado de la repatriación de utilidades y dividendos por parte de las empresas extranjeras.

En resumen, para el sostenimiento del modelo de Convertibilidad era fundamental la entrada de divisas para aumentar las reservas del Banco Central. La cuenta corriente de la balanza de pagos era permanentemente deficitaria debido a tres causas fundamentales: el déficit comercial, el pago de intereses de la deuda externa y la remisión de utilidades de las empresas extranjeras.

Por lo tanto, la divisas debía entrar obligatoriamente por la balanza de pagos. Con respecto a este último componente la fuga de capitales al extranjero también se transformó en una salida permanente de divisas. De esta forma, quedaban dos rubros que podían aportar las divisas necesarias para el sostenimiento de la Convertibilidad: la inversión extranjera directa y la deuda externa.

Si bien el primer rubro creció fuertemente durante este período no era suficiente debido a las características que adquirió la inversión extranjera directa durante el régimen de Convertibilidad que consistía en su mayoría en adquisición de empresas ya existente. Entonces fue la deuda externa la que aportó las divisas necesarias para equilibrar la cuenta corriente de la balanza de pagos y aportar las divisas necesarias para el aumento de la reservas del Banco Central y permitir de esta manera el sostenimiento del Plan de Convertibilidad.

 Pero entonces la pregunta que surge es ¿qué sector se endeudó en el extranjero para sostener el modelo de Convertibilidad?. Esta pregunta se puede responder analizando la balanza de pagos del sector público y del sector privado por separado.  

Con respecto a la balanza de pagos durante el modelo de Convertibilidad fue el sector publico quien verificó un saldo positivo. En cambio, el sector privado experimentó durante este período un saldo significativamente negativo. Mientras que el sector público tuvo un saldo positivo en su balanza de pago de 33.098 millones de dólares entre 1992 y el 2001, el sector privado verificó un saldo negativo de 26.070 millones de dólares durante el mismo período.

            Asimismo, el saldo positivo del sector público no solo alcanzó para cubrir el déficit en la balanza de pago del sector privado sino que además permitió obtener la reservas necesarias para el sostenimiento del modelo de Convertibilidad.

            Por otro lado, el endeudamiento externo público fue significativamente superior al pago de los intereses devengados por parte del Estado. Efectivamente, mientras que el endeudamiento externo del Estado entre 1992 y el 2001 fue de 56.465 millones de dólares, el pago de los intereses devengados durante este mismo período fue de 35.820 millones de dólares. Estos datos demuestran, por lo tanto, que fue fundamentalmente la deuda externa pública la que permitió cubrir el déficit externo del sector privado y aportar las reservas del Banco Central con el objetivo de sostener el modelo de Convertibilidad.

 

Cuadro: Evolución de la balanza de pagos del sector público y del sector privado, 1992-2001 (millones de dólares).

 

Sector público y BCRA

Sector privado (financiero y no financiero)

Total

Cuenta Corriente

Balanza Comercial

Serv Reales y otras transferencias

Rentas de la inversión

-36.881

0

-1.062

-35.820

-51.733

41

-31.904

-19.870

-88.614

41

-32.965

-55.690

Cuenta Capital y Financiera

Endeudamiento externo

Inversión extranjera directa

Inversión de cartera

Fuga de capitales

Otros flujos

69.979

56.465

10.581

3.508

0

-575

25.664

42.771

65.859

-12.462

-72.819

2.314

95.642

99.236

76.440

-8.954

-72.819

1.739

Saldo de la Balanza de Pagos

33.098

-26.070

7.028

Fuente: Basualdo, Eduardo (2006).

 

Con respecto a la balanza de pagos del sector privado, en primer lugar la cuenta corriente tuvo un significativo déficit especialmente como consecuencia del saldo negativo del pago de los servicios reales y otras transferencias y por el pago devengado por la deuda externa del sector privado. Asimismo, si bien la balanza comercial verificó entre 1992 y el 2001 un saldo levemente positivo, esto se debió a los últimos años del régimen convertible, donde la crisis económica generó una abrupta caída de las importaciones permitiendo neutralizar la balanza comercial negativa de los años anteriores.

            Por su parte, si bien la cuenta de capital experimentó un saldo positivo durante el Plan de Convertibilidad, no permitió cubrir el déficit de la cuenta corriente del sector privado. En efecto, mientras el déficit de la cuenta corriente entre 1992 y el 2001 fue de 51.733 millones de dólares, el superávit de la cuenta de capital durante el mismo período fue de 25.664 millones de dólares.

            Dentro de los diferentes componentes de la balanza de pagos fueron la deuda externa y la inversión extranjera, directa y de cartera, los rubros que colaboraron en mayor medida con el superávit de la cuenta de capital del sector privado. En contraposición la fuga de capitales se constituyó en el rubro principal de la salida de recursos por parte del sector privado.

            De todo lo anterior, se puede concluir que, si bien la inversión extranjera y la deuda externa privada crecieron, fue el endeudamiento externo público el que permitió obtener las reservas que se necesitaban para el sostenimiento de la paridad cambiaria al mismo tiempo de cubrir el déficit comercial, la remisión de utilidades de las empresas extranjeras, el pago de intereses de la deuda externa y la fuga de capitales del sector privado al extranjero.

 

- Evolución de la deuda externa:

 

De esta manera, durante el régimen convertible se verificó un fuerte crecimiento del endeudamiento externo de la economía argentina tanto del sector privado como del sector público.

Mientras la deuda externa privada creció de 8.598 a 51.984 millones de dólares entre 1991 y el 2001, el endeudamiento externo público aumentó de 52.739 a 88.259 millones de dólares durante el mismo período; lo cual implicó que la deuda externa total durante el modelo de Convertibilidad creciera de 61.337 a 140.242 millones de dólares. En otras palabras, durante este período la deuda externa total creció en 78.905 millones de dólares.

 

 

Cuadro: Evolución de la deuda externa y la fuga de capitales en Argentina, 1991-2001

Año

Deuda externa pública

Deuda externa privada

Deuda externa Total

Stock de capitales locales en el exterior.

1991

52.739

8.598

61.337

54.936

1992

50.678

12.292

62.972

55.096

1993

53.606

18.820

72.425

60.332

1994

61.268

24.641

85.908

68.167

1995

67.192

31.955

99.146

83.884

1996

74.113

36.501

110.614

96.206

1997

74.912

50.139

125.051

112.207

1998

83.111

58.818

141.929

118.383

1999

84.750

60.539

145.289

124.455

2000

84.851

61.724

146.575

131.892

2001

88.259

51.984

140.242

137.805

Fuente: Basualdo, Eduardo (2003)

 

- Evolución del déficit fiscal:

 

Por otro lado, durante este período se verificó un efecto negativo sobre las cuentas fiscales. El déficit fiscal fue una de las características más sobresalientes del modelo de Convertibilidad. Incluso este desequilibrio en las cuentas públicas se profundizó a partir de la crisis final del régimen convertible debido a la reducción de la recaudación tributaria como consecuencia de la crisis económica.

Con respecto al resultado fiscal durante el modelo de Convertibilidad podemos destacar tres etapas bien diferenciadas [3] .

La primera etapa que se extendió desde 1991 a 1994 coincidió con la fase de estabilización de los precios y el inicio de un fuerte crecimiento económico. Durante este período se produjo una mejora de las cuentas públicas como consecuencia del fin de la hiperinflación que había licuados los ingresos fiscales reales y de la reactivación económica conseguida en los primeros años de la década del noventa. Incluso entre 1992 y 1993 el sector público consolidado había alcanzado un superávit moderado, aunque para todo el período en su conjunto el sector estatal tuvo un déficit que fue en promedio de 0,56% del producto.

            Pero además en esta recomposición de las cuentas públicas fueron fundamentales el ingreso de dinero en concepto de las transferencias de las empresas públicas al sector privado. En efecto, si descontamos la entrada de dinero como resultado de las privatizaciones, el déficit promedio entre 1991 y 1994 hubiera sido de 1,16% del Producto Bruto Interno.

 

Cuadro: Resultados fiscales en la década del noventa, 1991-2001 (base devengada, en millones de dólares, a precios corrientes)

Periodos

Resultado primario sin seg. Social (1)

Resultado de la seguridad social (2)

Resultado primario

(3)=(1)+(2)

Pago de intereses (4)

Resultado del sector público nacional

(5)=(3)-(4)

Resultado de las provincias (6)

Resultado del sector público consolidado (7)=(5)+(6)

Acumulado 1991-94

18.154

-6.495

11.658

10.654

1.004

-6.116

-5.112

Acumulado 1995-97

13.967

-16.193

-2.226

14.036

-16.262

-4.553

-20.815

Acumulado 1998-01

34.851

-29.656

5.195

35.271

-30.076

-15.759

-45.835

Acumulado 1991-01

66.972

-52.345

14.627

59.960

-45.333

-26.428

-71.762

Fuente: Damill, Mario; Frenkel, Roberto y Juvenal, Luciana (2004)

(2) No corresponde exactamente al déficit del sistema de seguridad social público, sino a la diferencia entre los pagos previsionales reflejados en las cuentas del Gobierno Nacional y los ingresos propios de ese sistema, derivados de aportes patronales y de contribuciones jubilatorias sobre el salario. Ese sistema también recibe ingresos a partir de otras fuentes, como una parte de la recaudación del impuesto a las ganancias, entre otras.

 

La segunda fase se inició en 1994, año en el cual se produjo la reforma previsional,   hasta 1997. En relación con las cuentas públicas la reforma del sistema previsional generó un fuerte desequilibrio del sistema de reparto administrado por el sector público como resultado del traslado de una gran cantidad de aportantes al régimen privado de capitalización. Por lo tanto, los ingresos del sistema de la seguridad social público se redujeron notablemente a partir de 1994.

            Asimismo se comenzó a recurrir a las denominadas “devaluaciones fiscales”. Es decir, el sector estatal empezó a reducir la presión tributaria, sobre todo en los sectores económicos que fabricaban bienes transables, con el objetivo de revertir los efectos de la apreciación cambiaria y así de esta forma poder lograr un incremento de las exportaciones. Específicamente las desgravaciones practicadas en las contribuciones patronales tuvieron un impacto fuertemente negativo sobre las cuentas públicas.

            Por lo tanto, como resultado de la perdida de ingresos a partir de la reforma previsional y de las “devaluaciones fiscales” se produjo un importante crecimiento del déficit fiscal. Incluso este aumento se generó a pesar de la suba del Impuesto al Valor Agregado en 1995 con el objetivo de incrementar la recaudación tributaria en medio de la crisis del “tequila”.

A esto debemos sumarle el incremento de la participación de los intereses de la deuda. En efecto, en esta etapa el déficit financiero fiscal aumentó aproximadamente dos puntos del producto en comparación al período anterior, siendo las perdidas de los ingresos del sistema previsional público la causa principal del crecimiento en el déficit fiscal del sector estatal. Pues, un 60% de la suba del déficit fiscal se produjo por la reforma previsional.

Sin embargo, también fue importante el aumentó del gasto público en concepto de servicio de la deuda pública. En este sentido, un 25% del aumento del desequilibrio fiscal se generó por el incremento en la carga de los intereses de la deuda pública.

             

Cuadro: Evolución del pago del intereses del sector público, 1991-2001 (millones de dólares y porcentaje del Producto Bruto Interno).

Año

Pago de intereses del sector público en millones de dólares

Pago de intereses del sector público en % del PBI

1991

3.939

1,8

1992

4.344

2,0

1993

4.047

1,7

1994

3.089

1,2

1995

3.860

1,5

1996

4.608

1,7

1997

5.745

2,0

1998

6.664

2,2

1999

8.224

2,9

2000

9.656

3,4

2001

9.958

3,7

Fuente: Carrera, Jorge (2004).

 

A partir de 1998 se inició el tercer período que se prolongó hasta la caída de la Convertibilidad. En estos años el déficit fiscal tuvo un abrupto crecimiento, llegando a representar 6 puntos del producto en el 2001.

 

Cuadro: Comparación del déficit público promedio de 1998-2001 con el de 1994 (base devengada, en millones de dólares, a precios corrientes)

Variación del déficit consolidado

+7.112

Variación del déficit de la seguridad social

+4.867

Variación del déficit primario del sector público nacional sin seguridad social

-5.131

Variación del déficit primario provincial

+592

Variación de los pagos de intereses del sector público consolidado

+6.784

Fuente: Damill, Mario; Frenkel, Roberto y Juvenal, Luciana (2004)

 

Incluso el déficit anual promedio del tercer período fue superior al registrado en 1994 en 7.112 millones de dólares. Este importante aumento del déficit fiscal se debió en primer lugar al incremento en el pago de intereses de la deuda que en promedio superó en 6.784 millones de dólares en comparación a 1994 y en segundo lugar a la brecha existente en el sistema de seguridad social que superó en promedio en 4.867 millones de dólares al desequilibrio existente en 1994. Es decir, el gran crecimiento del déficit fiscal durante el tercer período se debió fundamentalmente al pago de los intereses de la deuda pública.

 

Cuadro: Evolución de la presión tributaria del sector público consolidado y peso de los intereses de la deuda total del sector público consolidado, 1991-2001 (porcentajes).

Año

Presión tributaria (% del PBI)

Tasa media de interés sobre la deuda pública

Intereses sobre ingresos tributarios

1991

18,8

Nd

5,6

1992

20,8

6,6

8,3

1993

21,3

5,0

6,0

1994

21,1

5,5

6,9

1995

20,9

6,1

9,2

1996

19,6

5,8

9,7

1997

21,0

6,7

10,9

1998

21,4

7,6

12,2

1999

21,4

8,3

15,9

2000

21,9

8,9

18,5

2001

21,1

9,4

23,4

Fuente: Damill, Mario; Frenkel, Roberto y Juvenal, Luciana (2004)

 

            Mientras que los intereses de la deuda en 1991 representaban el 5,6% de los ingresos tributarios, este porcentaje se incrementó al 23,4% en el 2001. Este porcentaje comenzó a subir en forma sistemática a partir de 1995. Visto de otra manera la tasa media de interés sobre la deuda pública aumentó del 6,6% en 1992 al 9,4% en el 2001.

Por lo tanto, si bien el modelo de Convertibilidad resulto eficiente para prohibir la emisión monetaria con el objetivo de financiar el déficit del Estado, no resolvió el problema de los ajustes fiscales y obligó al endeudamiento del sector público para cubrir los desequilibrios de las cuentas públicas. En otras palabras, el régimen convertible en lugar de solucionar el problema de los déficits fiscales, sustituyó la emisión de dinero por parte del Banco Central por deuda pública para financiar los desajustes entre el gasto público y la recaudación tributaria.

            Esta evolución del déficit fiscal se tradujo en un importante crecimiento de la deuda pública durante el modelo de Convertibilidad. Considerando el período en su conjunto mientras que al inicio del régimen convertible la deuda pública total era de 86.912 millones de dólares (40% del Producto Bruto Interno), en el 2001, cuando finalizó este modelo económico, la deuda pública total era de 145.369 millones de dólares (53,5% del Producto Bruto Interno). Es decir, se produjo un incremento del 67% de la deuda pública total a lo largo de todo el período.

 

Cuadro: Evolución de la deuda pública total (millones de dólares y porcentaje del Producto Bruto Interna).

Año

Total deuda pública

Total deuda pública (% del PBI)

1991

86.912

40,7

1992

85.196

39,5

1993

81.761

34,6

1994

86.828

33,7

1995

92.091

35,7

1996

104.805

38,5

1997

109.201

37,3

1998

120.457

40,4

1999

130.138

46,0

2000

136.727

48,0

2001

145.369

53,5

Fuente: Carrera, Jorge (2004).

 

2.4.) La crisis final del modelo de Convertibilidad:

 

De esta forma, la economía argentina durante el Plan de Convertibilidad experimentaba un doble déficit que lo tornaba un modelo económico insostenible. Por un lado, el déficit de la cuenta corriente que generaba el aumento del endeudamiento externo del Estado para introducir las divisas necesarias para el sostenimiento del régimen cambiario. Por otro lado, el déficit fiscal que provocaba el incremento de la deuda pública y que implicaba una necesidad creciente de financiamiento para el sector estatal.

Asimismo, a partir de la sucesión de shocks externos negativos, iniciados con la devaluación asiática y seguido por  el default ruso en 1998 y la devaluación de Brasil en 1999, se produjo el racionamiento de fondos prestables a los países en desarrollo, que en la economía argentina se agravó debido a los problemas macroeconómicos que atravesaba a fines de la década del noventa. 

Este desequilibrio macroeconómico y el contexto internacional adverso condujo a una lógica explosiva para la economía argentina. En efecto, el aumento de la deuda pública generaba un incremento de los servicios de la deuda que eran cubiertos con un mayor endeudamiento. Sin embargo, esta dinámica provocaba un incremento del riesgo país y por lo tanto de los intereses que el sector público debía pagar por la deuda contraída, lo cual obligaba a una necesidad mayor de endeudamiento público al mismo tiempo que se producía una contracción de los capitales internacionales para los países subdesarrollados en general y para la economía argentina en particular.

Por otro lado, esta situación económica afectó en forma negativo en el sistema bancario argentino. Con  la crisis mexicana de 1995 se produjo en la economía argentina una gran perdida de depósitos bancarios del 18% en cinco meses, lo cual generó un importante problema de liquidez. Esto condujo a una drástica disminución del crédito con la consiguiente crisis económica.

Esta recesión obligo a realizar una reforma del Banco Central permitiéndole una refinanciación de redescuento más amplia y por períodos más largos. De esta manera, el stock de redescuentos se incremento de 400 millones de dólares en marzo de 1995 a 1.800 millones en julio de 1995 [4] . 

Con la superación de la crisis del “tequila” en 1995 se produjo un aumento muy significativo de la cantidad de moneda y crédito, junto con el ingreso de una importante cantidad de banco extranjeros; lo cual daba la sensación de un sistema financiero fuerte y consolidado que había podido superar el shock externo.

Sin embargo, a partir de 1998 con la crisis económica a partir de la sucesión de shoks externos negativos el sistema financiero argentino se vio fuertemente perjudicado,  mostrando sus enormes debilidades.

Pese a la fuerte recesión económica que estaba atravesando la economía argentina y los desajustes macroeconómicos que denotaban la insostenibilidad del modelo de Convertibilidad, en diciembre de 2000 el Fondo Monetario Internacional a cambio de un fuerte ajuste fiscal aprobó un paquete de asistencia financiera de 39.700 millones de dólares para la Argentina. 

Sin embargo debido a la incapacidad para restaurar la confianza el sistema bancario continuó perdiendo depósitos a lo largo de todo el año 2001. A partir de 1999 se verificó una reducción del stock de crédito al sector privado que luego se junto con la disminución del volumen de los depósitos que a fines de 2001 se tradujo en una “corrida bancario” [5] . En efecto, ante la desconfianza los ahorristas en un primer momento transformaron los depósitos de pesos a dólares, pero luego comenzaron a retirar los depósitos de los bancos.

 

Cuadro: Evolución de los depósitos y de los créditos, 1991-2001 (millones de dólares y porcentajes del Producto Bruto Interno).

Año

Depósitos totales (millones de dólares)

Depósitos totales (% del PBI)

Depósitos en dólares (% total de los depósitos)

Créditos al sector privado (% del PBI)

1991

13.796

6,5

47,6

10,6

1992

25.396

11,8

45,7

15,8

1993

39.920

16,9

49,4

17,8

1994

46.555

18,1

50,6

20,2

1995

43.566

16,9

53,9

19,9

1996

50.491

18,6

51,5

19,9

1997

64.635

22,1

51,2

21,6

1998

73.454

24,6

53,1

23,6

1999

78.788

27,8

58,9

24,2

2000

87.700

30,8

57,1

23,1

2001

66.500

24,5

66,0

22,5

Fuente: Carrera, Jorge (2004).

 

Dicho en otras palabras, en un contexto de una macroeconomía inestable se produjo a lo largo del 2001 una “corrida” de depósitos bancarios ante el temor de los ahorristas. Este pánico aceleró y profundizó el desenlace de la crisis económica.

Debido a este drenaje de depósitos se produjo el denominado “corralito” adoptado en noviembre de 2001, es decir, la restricción al retiro de dinero por parte del público, lo cual explicitaba el colapso bancario producto de la crisis económica que generó la salida del modelo de Convertibilidad. 

 

2.5.) La insostenibilidad social del modelo de Convertibilidad:

 

Pero el modelo de Convertibilidad no solo era insostenible económicamente sino también desde el punto de vista social. Efectivamente, durante el régimen convertible se produjo un crecimiento de la desocupación, subocupación, trabajos no registrados, pobreza e indigencia.

 

Cuadro: Evolución de la desocupación, subocupación, trabajo no registrado, pobreza e indigencia; 1991-2001 (porcentajes, onda octubre).

Año

Desocupación

Subocupación

Trabajo no registrado (Gran Buenos Aires)

Hogares Pobres

Hogares Indigentes

1991

6,0

7,9

30,6

16,2

2,2

1992

7,0

8,1

30,5

13,5

2,5

1993

9,3

9,3

32,1

13,0

3,2

1994

12,2

10,4

28,1

14,2

3,0

1995

16,6

12,5

32,5

18,2

4,4

1996

17,3

13,6

35,8

20,1

5,5

1997

13,7

13,1

35,6

19,0

5,0

1998

12,4

13,6

36,7

18,2

4,5

1999

13,8

14,3

37,4

18,9

4,8

2000

14,7

14,6

37,5

20,8

5,6

2001

18,3

16,3

37,8

25,5

8,3

Fuente: Elaboración propia en base a datos del Indec y Lindenboim, Javier y González, Mariana (2004).

 

3.) LA ECONOMÍA POST CONVERTIBILIDAD:

 

3.1.) La salida de la Convertibilidad:

 

En un primer momento el gobierno de Duhalde, reconociendo explícitamente el fin del modelo de Convertibilidad, produjo una devaluación moderada del tipo de cambio. Para esto estableció dos mercado cambiarios con la expectativa de una posible convergencia en el mediano plazo: por un lado, un mercado oficial para el comercio exterior con una nueva paridad de 1,40 pesos por dólar y, por otro lado, un mercado libre determinado por la oferta y demanda de divisas [6] .

            Sin embargo, ante el fuerte incremento de la demanda de divisas y la presión de los grupos económicos locales que habían  fugados al extranjero sus dólares y de los sectores exportadores, el gobierno de Duhalde decidió unificar los dos mercados cambiarios cuando el tipo de cambio libre había llegado a los 2,10 pesos por dólar.

            Por lo tanto, se estableció un mercado cambiario unificado con un régimen de flotación libre. Pero luego de una corrida bancaria el dólar rápidamente ascendió a los 4 pesos, aunque luego tendió a descender paulatinamente alrededor de los tres pesos por dólar. 

            Asimismo, se introdujeron una serie de retenciones a diferentes productos. Entre ellos, se establecieron retenciones del 20% a las exportaciones de petróleo crudo, un 10% para los productos primarios y un 5% para las ventas externas de manufacturas agroindustriales e industriales [7] . Las retenciones tenían como objetivos entre otras cosas moderar el efecto inflacionario de la devaluación de la moneda nacional al mismo tiempo que permitía incrementar la recaudación del Estado nacional.

            Por otro lado, se produjo una pesificación de las tarifas de los servicios públicos, las cuales por contrato se encontraban dolarizadas, para evitar el incremento de las mismas y el recrudecimiento del proceso inflacionario.

            Con respecto al sistema bancario en un primer momento el gobierno de Duhalde estableció lo que se denomino el “corralón”, que significaba una extensión del corralito y consistía en la inmovilización de los plazos fijos. Además, como consecuencia del alto nivel de dolarización del sistema bancario que se había generado durante el régimen convertible, se pesificaron los depósitos a una relación de un dólar por 1,40 pesos para evitar el quiebre masivo de los bancos. Luego, con el retorno de la confianza se fue desarticulando paulatinamente el “corralito” y “corralón” para que los ahorristas pudieran retirar normalmente sus ahorros del sistema financiero.  

            También se estableció la denominada pesificación asimétrica que implicaba la pesificación de los depósitos de los ahorristas al 1,40 pesos más el CER (un índice que recogía la evolución de la inflación) al mismo tiempo que los prestamos se pesificaban 1 a 1 [8] . Por otro lado, con el objetivo de compensar a los bancos, el gobierno de Duhalde emitió un bono en dólares para hacerse cargo de la diferencia que implicaba la pesificación asimétrica.

             

3.2.) La evolución del producto:

 

Luego de una de las crisis más profunda de la historia económica argentina que se extendió desde mediados de 1998 hasta el 2002, y que implicó la caída del modelo de Convertibilidad a fines de 2001, la economía argentina inició un proceso de reactivación económica a partir de mediados de 2002.

A partir de 2003 se profundizó el sendero de crecimiento económico, aumentando el Producto Bruto Interno de 256.023 millones de pesos en el 2003 a 330.534 millones de pesos en el 2006. Incluso en el 2005 el Producto Bruto Interno había superado en pesos el nivel del producto de 1998 que había sido de 288.123 millones de pesos y que representó el producto más elevado del régimen de Convertibilidad.

 

Cuadro: Evolución del Producto Bruto Interno argentino, 2002-2006 (en millones de pesos a precios de 1993 y variación porcentual respecto a igual periodo del año anterior)

Año

En millones de pesos

Variación porcentual

2002

235.236

-10,9

2003

256.023

8,8

2004

279.141

9,0

2005

304.764

9,2

2006

330.534

8,5

Fuente: Elaboración propia en base a datos del Indec.

 

En términos porcentuales el Producto Bruto Interno creció el 8,8% en el 2003, el 9,0% en el 2004, el 9,2% en el 2005 y el 8,5% en el 2006; lo cual implica que entre el 2003 y el 2006 se produjo un crecimiento promedio anual del 8,9%. Contabilizando el año 2007, en el cual también se experimento un aumento del producto, la economía argentina verificó de esta forma su quinto año de crecimiento económico ininterrumpido.

 

3.3.)  La  sustentabilidad del crecimiento económico:

 

- Evolución del comercio exterior:

 

A partir de la devaluación de la moneda nacional con la caída del modelo de Convertibilidad a principios de 2002 y que generó un fuerte aumento de las exportaciones, la economía argentina comenzó a experimentar un superávit en la balanza comercial, lo cual provocó una entrada permanente de divisas al país.

Al efecto de la devaluación debemos agregarle el fuerte aumento que experimentaron los precios internacionales de las materias primas como consecuencia fundamentalmente del crecimiento económico de China y la India. De esta forma, las exportaciones aumentaron de 33.123 a 46.275 millones de dólares entre el 2002 y el 2006.

Sin embargo, es importante destacar que también se expandieron las importaciones como consecuencia del fuerte crecimiento económico que se viene produciendo durante este período. En efecto, las compras al exterior crecieron de 14.812 a 38.530 millones de pesos entre el 2002 y el 2006.

Este aumento de las importaciones generó que durante el crecimiento post convertibilidad se redujera el superávit de la balanza comercial, el cual paso de 18.311 a 7.745 millones de pesos entre el 2002 y el 2006. Por lo tanto, si bien el superávit comercial es una de las características más sobresalientes del crecimiento económico post devaluación, las importaciones comenzaron a crecer a un ritmo más fuerte que las exportaciones, lo cual genera una reducción constante del superávit comercial. 

 

Cuadro: Evolución de la balanza comercial, 2002-2006 (en millones de pesos, a precios de 1993).

Año

Exportaciones

Importaciones

Balanza Comercial

2002

33.123

14.812

18.311

2003

35.108

20.376

14.732

2004

37.957

28.551

9.406

2005

43.083

34.301

8.782

2006

46.275

38.530

7.745

Fuente: Elaboración propia en base a datos del Indec.

 

Con respecto a los distintos rubros exportados se produjo una cierta recuperación de las ventas externas de los productos industriales. En efecto, la participación de las exportaciones de manufactura de origen industrial en las ventas externas totales se incrementó del 29,63% al 31,91% entre el 2002 y el 2006.

Visto de otra manera, mientras las exportaciones de producto primario y de combustible y energía redujeron su participación en las exportaciones totales, creció la participación de las ventas externas de las manufacturas de origen agropecuaria e industrial. Esto demuestra el aumento en el valor agregado de las exportaciones llevadas a cabo a partir de la devaluación de la moneda. 

 

Cuadro: Evolución de los distintos rubros de las exportaciones de la economía argentina, 2002-2006 (porcentajes de las exportaciones totales).

Año

Productos Primarios

Manufactura de origen agropecuario

Manufactura de origen industrial

Combustible y energía

2002

20,55

31,73

29,63

18,09

2003

21,61

33,42

26,88

18,09

2004

19,82

34,61

27,69

17,88

2005

19,64

32,82

29,77

17,72

2006

18,57

32,81

31,91

16,70

Fuente: Elaboración propia en base a datos del Indec.

 

Por su parte, con respecto a las compras en el extranjero los rubros que disminuyeron su participación en las importaciones totales fueron los bienes de consumo del 12,65% al 11,27% entre el 2002 y el 2006 y los bienes intermedios del 48,60% al 34,82% durante el mismo período.

Este fenómeno denota que en estos bienes se produjo una cierta sustitución de importaciones por producción nacional; lo cual esta asociado a la recuperación experimentada por el sector manufacturero durante el crecimiento post convertibilidad.

 

Cuadro: Evolución de los distintos rubros de las importaciones de la economía argentina, 2002-2006 (en porcentajes de las importaciones totales)

Año

Bienes de capital

Bienes intermedios

Combustibles y lubricantes

Piezas y accesorios para bienes de capital

Bienes de consumo

Vehículos automotores de pasajeros

Resto

2002

14,38

48,60

5,36

16,97

12,65

1,93

0,11

2003

18,01

45,25

3,97

16,33

12,67

3,67

0,10

2004

23,75

38,46

4,47

16,14

11,14

5,33

0,71

2005

24,44

36,17

5,39

16,94

11,02

5,59

0,45

2006

24,55

34,82

5,07

17,97

11,27

5,97

0,35

Fuente: Elaboración propia en base a datos del Indec.

 

Sin embargo, aumentó la participación de la importación de bienes de capital que pasó del 14,38% al 24,55% entre el 2002 y el 2006, lo cual muestra que en este tipo de productos, más sofisticados y con mayor valor agregado, no se experimentó una sustitución por producción nacional.

 

- Evolución del déficit fiscal:

 

Por otro lado, la economía argentina no solo obtuvo un superávit comercial a partir de la salida del régimen de Convertibilidad, sino que además a partir de 2003 comienza a obtener un superávit fiscal tanto primario como financiero.

El superávit primario, es decir, antes de pagar los servicios de la deuda pública, fue de 11.984 millones de pesos en el 2003, de 18.076 millones de pesos en el 2004 y de 16.016 millones de pesos en el 2005. Por su parte, el superávit financiero, esto es, con posterioridad al pago de los servicios de la deuda, fue de 4.340 millones de pesos en el 2003, 11.644 millones de pesos en el 2004 y de 3.706 millones de pesos en el 2005.

 

Cuadro: Evolución del superávit primario y financiero, 2002-2005 (millones de pesos y porcentaje del PBI).

Año

Resultado primario

Resultado Financiero

Millones de pesos

% del PBI

Millones de pesos

% del PBI

2002

5.898,3

1,86

-906,7

-0,29

2003

11.984,4

3,19

4.340,5

1,15

2004

18.076,1

4,04

11.644,0

2,60

2005

16.016,8

3,01

3.706,0

0,70

Fuente: Elaboración propia en base a datos del Indec.

 

Pero por otro lado, este superávit fiscal no se consiguió a partir de una política de ajuste, es decir, reduciendo el gasto público. En efecto, tanto el consumo como la inversión pública aumentaron durante este período. Mientras que el consumo público se incrementó de 33.820 a 37.403 millones de pesos entre el 2002 y el 2005, la inversión pública pasó de 1.722 a 6.807 millones de pesos durante el mismo período.

 

Cuadro: Evolución del consumo público y de la inversión bruta interna fija pública de la economía argentina, 2003-2005 (en millones de pesos a precios de 1993 y porcentaje)

Año

Consumo público

Inversión pública

Millones de pesos

Porcentaje

Millones de pesos

Porcentaje

2002

33.820

95,2

1.722

4,8

2003

34.314

91,7

3.108

8,3

2004

35.247

88,1

4.748

11,9

2005

37.403

84,6

6.807

15,4

Fuente: Elaboración propia en base a datos del Indec.

 

Específicamente con respecto a la inversión pública es importante el aumento que se registró durante este período alcanzando los 6.807 millones de pesos en el 2005 y superando de esta manera el nivel más elevado del modelo de Convertibilidad que fue de 4.691 millones de pesos en 1998.

 

Cuadro: Evolución de la inversión bruta interna fija pública y privada de la economía argentina, 2002-2005 (millones de pesos a precios de 1993 y porcentaje de la IBIF total).

Año

IBIF privada

IBIF pública

IBIF total

Millones de pesos

% de la IBIF total

Millones de pesos

% de la IBIF total

2002

24.811

93,5

1.722

6,5

26.533

2003

33.551

91,5

3.108

8,5

36.659

2004

44.532

90,4

4.748

9,6

49.280

2005

53.651

88,8

6.807

11,2

60.458

Fuente: Elaboración propia en base a datos del Indec.

 

Cuadro: Evolución de la inversión bruta interna fija a precio de 1993, 2002-2005 (en porcentaje del PBI a precio de 1993).

Año

IBIF pública

IBIF privada

IBIF total

2002

0,7

10,6

11,3

2003

1,2

13,1

14,3

2004

1,7

16,0

17,7

2005

2,2

17,6

19,8

Fuente: Elaboración propia en base a datos del Indec.

 

Este incremento se puede verificar en los siguientes datos. La inversión pública pasó del 6,5% de la inversión total en el 2002 al 11,2% en el 2005. Por otro lado, la participación de la inversión pública en el Producto Bruto Interno se incrementó del 0,7% al 2,2% durante el mismo período. Estos datos muestran un aumento continuo y permanente de la inversión llevada a cabo por el Estado nacional. 

 

Cuadro: Evolución de la recaudación tributaria de la nación, 2002-2005 (en millones de pesos y porcentaje del PBI)

Año

En millones de pesos

En porcentaje del PBI

2002

52.844

16,91

2003

75.107

19,98

2004

101.469

22,67

2005

122.861

23,10

Fuente: Elaboración propia en base a datos del Indec.

 

El superávit fiscal junto con el permanente aumento del gasto público se sostiene  debido al fuerte crecimiento de la recaudación tributaria, que pasó de  52.844 a 122.861 millones de pesos entre el 2002 y el 2005. O visto de otra forma, la presión tributario aumentó del 16,91% al 23,10% entre el 2002 y el 2005.

Este aumento de la recaudación impositiva se debió fundamentalmente al crecimiento económico, a lo cual debemos sumarle la instauración de las retenciones a las exportaciones.

 

- Evolución de las reservas del Banco Central:

 

Durante el último año del modelo de Convertibilidad y ante la desconfianza generalizada de la sostenibilidad del mismo, los ahorristas, como dijimos, comenzaron a cambiar sus pesos por dólares y a extraer sus depósitos del sistema bancario argentino, lo cual generó una abrupta caída de los depósitos bancarios y de las reservas del Banco Central de la República Argentina. Esto condujo a una crisis bancaria y a la instauración del “corralito bancario” para evitar el quiebre generalizado del sistema financiero argentino.

 

Cuadro: Evolución de la reservas del Banco Central de la República Argentina, de los depósitos en efectivo en las entidades financieras y de los prestamos de las entidades financieras al sector privado, 2003-2006 (en millones de dólares y pesos).

Año

Reservas en millones de dólares

Depósitos en millones de pesos

Prestamos en millones de pesos

02/01/2003

10.501

75.553

34.854

26/05/2003

11.048

80.890

31.059

31/12/2003

14.119

93.744

30.754

31/12/2004

19.595

115.172

38.872

30/12/2005

28.077

135.028

53.614

29/12/2006

32.037

169.338

75.064

Fuente: Elaboración propia en base a datos del Banco Central de la República Argentina.

 

A partir de la reactivación económica post convertibilidad el Banco Central de la República Argentina comenzó una política de acumulación de reservas genuinas, es decir, no a través de deuda externa como lo sucedido durante el régimen convertible, que permite, entre otras cosas, poseer una mayor libertad para realizar política monetaria. De esta forma, las reservas del Banco Central aumentaron de 10.501 a 32.037 millones de dólares entre enero de 2003 y diciembre de 2006.

 Por otro lado, junto con el aumento de las reservas se produjo un fortalecimiento del sistema financiero argentino que se verifica en el aumento de los depósitos bancarios y la expansión del crédito otorgado por los bancos al sector privado. En efecto, mientras que los depósitos en el sistema bancario crecieron de 75.553 a 169.338 millones de pesos entre enero de 2003 y diciembre de 2006, los créditos al sector privado aumentaron de 34.854 a 75.064 millones de pesos durante el mismo período.

 

3.4.) La recomposición de la situación social:

 

            Por otro lado, la nueva fase de crecimiento económico post devaluación se caracteriza por un alto grado de inclusión social en contraposición a lo sucedido durante el modelo de Convertibilidad.

En efecto, a partir de 2002 se observa una drástica reducción del desempleo, la subocupación, la pobreza y el nivel de indigencia. Con respecto a los trabajos en “negro” si bien en un primer momento aumentaron, a partir del 2004 se inició un proceso de reducción de los empleos no registrados. 

 

Cuadro: Evolución de la desocupación, subocupación, trabajo no registrado, pobreza e indigencia, 2002-2006 (porcentajes)

Año

Desocupación

Subocupación

Trabajo no registrado

Hogares pobres

Hogares indigentes

2002

17,9

19,9

44,2

45,7

19,5

2003

14,5

11,5

49,5

36,5

15,1

2004

12,1

10,1

48,9

29,8

10,7

2005

10,1

8,6

45,5

24,7

8,4

2006

8,7

7,5

42,9

19,2

6,3

Fuente: Elaboración propia en base a datos del Indec.

 

 

4.) CONCLUSIONES:

 

            A partir del análisis de los resultados económicos y sociales obtenidos durante el modelo de Convertibilidad y la economía post devaluación se puede establecer la  diferencia no menor entre dos conceptos: insostenibilidad y vulnerabilidad.

            El régimen convertible instaurado a principios de la década del noventa durante el gobierno del Dr. Carlos Menem y ratificado durante el gobierno de la Alianza era insostenible. Insostenible económicamente debido a que se sustentaba en el aumento de la deuda pública externa. Insostenible socialmente debido a que se traducía en un aumento del desempleo, subempleo, trabajos no registrados, pobreza e indigencia.

            En cambio, la economía post devaluación es sustentable desde el punto de vista económico y social. Desde el punto de vista económico en la actualidad la economía argentina ha experimentado cinco años de crecimiento ininterrumpido superando en pesos al nivel del producto pico alcanzado en el año 1998. Pero además mientras que en 1998 la economía argentina marchaba hacia el colapso, el crecimiento post devaluación es acompañado por un superávit fiscal y comercial junto al aumento constante de las reservas del Banco Central. En otras palabras, el crecimiento económico post Convertibilidad no se sostiene en el endeudamiento externo público, lo cual lo transforma en un crecimiento sustentable desde el punto de vista económico.

            Pero también es sustentable desde el punto de vista social. En efecto, y a diferencia de los sucedido en el Plan de Convertibilidad, a partir del crecimiento post devaluación se inició una fuerte reducción del desempleo, subempleo, pobreza e indigencia y una leve disminución del trabajo en “negro”.

            Entonces la pregunta que surge, sobre todo en un contexto marcado por una eminente crisis norteamericana, es ¿si la economía actual por ser sustentable es invulnerable?. La respuesta es no. Por su puesto que si se produce una crisis mundial indefectiblemente generara resultados negativos sobre la economía argentina.

            Pero la pregunta siguiente entonces es ¿qué economía en el mundo es totalmente invulnerable en un contexto de globalización como el actual? Ninguna. Por su puesto que existen economías más sólidas que otras para enfrentar una crisis mundial. 

            Sin embargo, la economía argentina viene atravesando una desarticulación progresiva desde mediados de la década del setenta y que se profundizó durante el modelo de Convertibilidad. Por lo tanto, pretender convertir a la economía argentina en una economía sólida en apenas algunos años es imposible. Sin embargo el primer paso ya se dio: la construcción de un modelo sustentable desde el punto de vista económico y social.

            A partir de este primer paso se debe profundizar algunos resultados de los cuales algunos comenzaron a darse a partir de la salida de la Convertibilidad:

-          La consolidación del superávit comercial a partir de la diversificación de mercados y productos con mayos valor agregado.

-          La profundización del proceso de reindustrialización de la economía argentina.

-          El fortalecimiento del sistema financiero a partir del aumento de las reservas del Banco Central y el incremento de los créditos a tasas bajas para el sector productivo.

-          La contención de la inflación al ser un fenómeno regresivo que repercute en mayor medida en los sectores de bajos ingresos.

-          La construcción de una infraestructura adecuada para sostener el crecimiento económico.

-          El desendeudamiento del sector público.

-          La reducción del desempleo, subempleo, trabajo en “negro”, pobreza e indigencia. El mejoramiento en la distribución del ingreso.

 

BIBLIOGRAFIA:

 

- Basualdo, Eduardo; “Estudio de historia económica argentina. Desde mediados del siglo XX a la actualidad”, FLACSO, Siglo XXI, 2006.

- Basualdo, Eduardo; “Las reformas estructurales y el Plan de Convertibilidad durante la década de los noventa”; Realidad Económica, Nº 200, Buenos Aires, 2003.

- Bleger, Leonardo; “Argentina, laboratorio de la financiarización de las economías en desarrollo”  en La economía argentina y su crisis (1976-2001). Visiones institucionales y regulacionistas, Boyer, Robert y Neffa, Julio (coordinadores), 2004. 

- Carrera, Jorge; “Las lecciones de la caja de conversión de Argentina” en La economía argentina y su crisis (1976-2001). Visiones institucionales y regulacionistas, Boyer, Robert y Neffa, Julio (coordinadores), 2004. 

- Chudnovsky, Daniel; López, Andrés; “La transnacionalización de la economía argentina”, eudeba, Centro de Investigaciones para la transformación, 2001

- Damill, Mario; Frenkel, Roberto y Juvenal, Luciana; “Las cuentas públicas y la crisis de la Convertibilidad en Argentina” en La economía argentina y su crisis (1976-2001). Visiones institucionales y regulacionistas, Boyer, Robert y Neffa, Julio (coordinadores), 2004. 

- Fraga, Javier González; Lousteau, Martín; “Sin atajos”; Editorial Temas, 2005.

- Lavarello, Pablo José; “Inserción internacional y formas de competencias durante los noventa: el caso de las inversiones extranjeras directas en las industrias agroalimentarias argentinas” en La economía argentina y su crisis (1976-2001). Visiones institucionales y regulacionistas, Boyer, Robert y Neffa, Julio (coordinadores), 2004.

- Lindenboim, Javier y González, Mariana; “El neoliberalismo al rojo vivo: mercado de trabajo en Argentina” en Trabajo, desigualdad y territorio. Las consecuencias del neoliberalismo, Javier Lindenboim (compilador), Cuaderno del Centro de Estudio sobre Población, Empleo y Desarrollo, N° 8, Facultad de Ciencias Económicas, Universidad de Buenos Aires, 2004.

- Rapoport, Mario; Historia económica, política y social de la Argentina (1880-2003)”, Ediciones Ariel, Buenos Aires, Argentina, 2005.

 


 

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